Una joya de la arquitectura de América

La cúpula del capitolio de La Habana es sin duda alguna punto focal de la composición, su esbeltez y altura la destacan desde diversos puntos de la Ciudad

La cúpula del capitolio de La Habana es sin duda alguna punto focal de la composición, su esbeltez y altura la destacan desde diversos puntos de la Ciudad

El Capitolio de La Habana es una majestuosa edificación de la que nos sentimos orgullosos quienes vivimos en esta ciudad; en la actualidad la obra es objeto de una importante restauración a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, que a su término le devolverá su original esplendor.
Su construcción duró tres años, de 1926 a 1929 inspirado en el clásico Capitolio Romano, y participaron en su ejecución unos ocho mil hombres en su gran mayoría, españoles, cubanos, y de otras nacionalidades.

La cúpula es sin duda alguna punto focal de la composición, su esbeltez y altura la destacan desde diversos puntos de la Ciudad, y especialmente desde la entrada de la bahía de La Habana; alcanza los 91,73 metros de altura.

En toda la confección del inmueble destinado en sus orígenes a ser la sede del Congreso de la República, se emplearon materiales de excelente calidad, tales como mármoles italianos; los detalles en paredes, techos, puertas y lámparas, la mayoría se fundieron en Francia.

Entre las principales atracciones figura su pórtico central, soportado por diecisiete columnas jónicas y la enorme escalinata de acceso, ambas de granito.

La cúpula central es de estilo renacentista y recuerda la de la Basílica de San Pedro, en Roma. Destaca la Estatua de la República, escultura de bronce y laminado en oro, obra del artista Ángelo Zanelli (1879-1942), que mide diecisiete metros, y es una de las esculturas bajo techo más grandes del planeta.

El valor de la obra y el mobiliario se acercó a los 17 millones de pesos que en aquellos tiempos tenía paridad con el dólar. Hasta finales de la década del 50 funcionaron las Cámaras de Representantes y del Senado en ambas alas del edificio con su correspondiente cuerpo legislativo.

Los dos grupos escultóricos, también del escultor italiano Zanelli, en bronce con pedestal de granito, representa el de la derecha, la virtud tutelar, el de la izquierda, el trabajo; ambos fueron concebidas como complemento escultórico de la arquitectura monumental de esta edificación.

Las lámparas de bronce, los capiteles y las columnas del Salón de los Pasos Perdidos fueron encargados a Sunnier Duval Frisquet, de Londres. Las lámparas del salón de la presidencia del Senado y las de cuarenta bombillas de la Cámara de Representantes, todas de bronce laminado con oro viejo y cristales dorados con oro al mercurio, se hicieron en la Societé Anonime Bague, de París.

Los mármoles que adornan el Salón de los Pasos Perdidos, el Senado y las escaleras de honor son de sesenta calidades diferentes. Se cubrieron con ellos ocho mil metros cuadrados de pisos, dos mil metros cuadrados de escaleras y mil de zócalos, así como, 300 metros cúbicos de ónix. Todos los mármoles fueron traídos de Italia.

Desde 1962 el edificio pasó a ser la sede de la Academia de Ciencias de Cuba y el CITMA, esta última, sigla del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Fue declarado Monumento Nacional en noviembre del 2010.

Acorde con los nuevos tiempos, sus instalaciones acogen exposiciones, actos solemnes y otras actividades. El Capitolio de La Habana, palpita junto a su gente que va y viene por sus aceras y alrededores.

Constituye una joya de la arquitectura de América; se distingue por ser símbolo notable de La Habana, y una de las grandes edificaciones de Cuba que todos admiran

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