A 57 años de la Segunda Declaración de La Habana

Segunda Declaración de La Habana. Foto: Cubadebate

Segunda Declaración de La Habana. Foto: Cubadebate

Aunque vivimos actualmente a 57 años de la Segunda Declaración de La Habana, aquel trascendental documento aprobado por la Asamblea General del Pueblo de Cuba, con Fidel Castro al frente, conserva total vigencia.

Ahora, como entonces, los cubanos proclamamos ante el mundo la defensa apasionada de la independencia y soberanía que tanta sangre y sudor nos ha costado, desde nuestros abuelos mambises hasta el momento presente, y con esa firme postura enarbolamos el sentir latinoamericanista que heredamos de José Martí.

El 4 de febrero de 1962, en aquella multitudinaria concentración popular con sede en la habanera Plaza de la Revolución, decenas de miles de hombres y mujeres humildes aprobaban, a mano alzada, la posición de principios que proclamaba defender a toda costa su Revolución y con ella salvar la dignidad de la nación y la de los demás pueblos de América Latina.

Sólo unas horas antes fructificaron las manipulaciones del imperialismo yanqui, en la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) acontecida en Punta del Este, Uruguay, logrando una confabulación para expulsar a Cuba de esa institución regional.

Contundente había sido el discurso de Ernesto, Che, Guevara en ese sitio, al plantear el actuar soberano de Cuba, denunciando la injerencia de los Estados Unidos de Norteamérica para dividir a nuestros pueblos y apoderarse de las riquezas existentes en los países ubicados del río Bravo a la Patagonia.

A seis décadas de aquellos acontecimientos, el imperialismo yanqui continúa extendiendo sus tentáculos hacia la América nuestra, mientras que la OEA se mantiene como “ministerio de colonias” sirviendo a los intereses imperiales.

Sin embargo, Cuba brilla consolidada como ejemplo soberano, con el legado de Martí y de Fidel, solidarizándose con pueblos hermanos como el venezolano.

Hoy como ayer, nuestro pueblo materializa la concepción expresada en la carta de Martí a su amigo Manuel Mercado, sentir expuesto en la II Declaración de La Habana.

En aquel histórico documento, considerado como su testamento político, el Héroe Nacional subrayó la necesidad de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que los Estados Unidos cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.

Fieles a nuestra historia de un siglo y medio de luchas y conquistas, a sólo unos días del momento en que aprobaremos la nueva Constitución socialista, nos mantenemos siendo como Martí, Bolívar y Fidel independentistas, latinoamericanistas y consecuentemente antimperialistas.

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