“Porque en el pueblo hay muchos Camilos”, expresó Fidel Castro y fue muy certero en su afirmación, porque Camilo es el pueblo y el pueblo es Camilo; así refiere José Núñez Alvarado, quien tuvo el privilegio de combatir bajo las órdenes del Comandante Camilo Cienfuegos.
Núñez, hombre de mediana edad cuyo rostro describe una expresión de nostalgia y orgullo a la vez, afirma que Camilo era verdaderamente excepcional y de pueblo, lo cual demostró en todo momento.
Preocupado por su tropa, solidario y amigo, son valores que caracterizan a este hombre de talla incuestionable, quien sin proponérselo pasó a la historia de Cuba como un héroe excepcional.
Durante la Guerra de Liberación Nacional que cambió los destinos de Cuba definitivamente desde el primero de enero de 1959, sobresalió su cualidad de revolucionario de talla indiscutible; fue fundador del Ejército Rebelde y uno de sus principales jefes y de quien con mucha justeza el Comandante Ernesto Che Guevara dijera: “…no ha habido en esta guerra de liberación un soldado comparable a Camilo…”
Cuando entró en La Habana victorioso, saludó al pueblo que jubiloso aclamaba al Comandante a su paso por la Avenida Dolores de la barriada de Lawton, la misma que lo vio nacer el 6 de febrero de 1932.
Camilo Cienfuegos Gorriarán, hombre grande entre los grandes, dejó su impronta de sencillez, humildad y desenfreno.
De extracción humilde y amplia ascendencia popular, este hijo predilecto del pueblo de Cuba y patriota insigne del municipio habanero de 10 de Octubre nunca olvidó sus raíces.
La presencia del tercer hijo de la familia Cienfuegos Gorriarán permanece latente hoy en cada cubano digno y hoy en el cumpleaños 83 de su nacimiento el pueblo rinde homenaje al hombre de pueblo, que desde su propia existencia supo dignificar a los suyos.

