Del Arco de Fuego a Brandeburgo

Un soldado soviético enarbola la bandera de la hoz y el martillo en lo alto del Reichtag. Momento que marca la victoria de la URSS sobre el fascismo hitleriano. Foto de archivo

Un soldado soviético enarbola la bandera de la hoz y el martillo en lo alto del Reichtag. Momento que marca la victoria de la URSS sobre el fascismo hitleriano. Foto de archivo

Estados Unidos había entrado en la Segunda Guerra Mundial el 7 de diciembre de 1941, tras el ataque japonés a Pearl Harbor. Luego de una sucesiva cadena de desastres para los aliados en Asia, la superioridad de la industria bélica norteamericana y la escasez de materias primas en el Japón, contribuyeron en buena medida al viraje de la guerra en Asia.

Asimismo, ingleses, norteamericanos y franceses peleaban en África y el Mediterráneo contra alemanes e italianos, desarrollando recias batallas en el desierto y no pocas escaramuzas navales, con resultados nada halagüeños para el Eje.

Sin embargo, el peso principal de las operaciones seguía recayendo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que seguía soportando los embates de la máquina de guerra nazi. A pesar de las pérdidas sufridas en Stalingrado, para el verano de 1943 Alemania estaba nuevamente en posición de lanzar una gran ofensiva. El punto escogido: Kursk.

La idea del Estado Mayor alemán era liquidar la “ebriedad de gloria” soviética después de la derrota en el Volga. El Ejército Rojo había sobrexplotado su éxito y se lanzó por posiciones imposibles de mantener. De esta manera  Alemania, con medio millón de soldados, dos mil 500 tanques y más de cuatro mil aviones, emprendió la que sería su última ofensiva a gran escala de la guerra, para enfrentarse al ejército soviético ya superior en efectivos y preparación.

Los resultados fueron sangrientos choques armados desarrollados durante un mes, donde tuvieron la voz cantante tanques y aviones. La URSS, luego del retroceso inicial, terminó imponiéndose por su superioridad y vital dirección de Gueorgui Zhukov, asestando a Alemania el golpe del que jamás se recuperaría. A partir de ese año, el Tercer Reich se batiría en retirada por toda Europa.

El Ejército Rojo fue reconquistando su territorio y expulsando a los invasores fascistas de todas y cada una de las principales ciudades ocupadas durante la Operación Barbarroja. Orel, Kursk, Velgorod, Kiev, Járkov, todo fue regresando al poder soviético. Crimea fue recuperada y Finlandia, que combatía del lado alemán, fue obligada a capitular por separado. No obstante, cuando los soviéticos intentaron entrar en Hungría y Rumanía fueron rechazados por las fuerzas del Grupo de Ejércitos Centro. Era el mes de junio de 1944.

El día 6 se abría por fin el segundo frente con el desembarco aliado en Normandía, la mayor operación aero-naval y terrestre de la guerra y de la historia. Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y voluntarios de otras naciones venían entonces a apoyar a la URSS en su esfuerzo por liquidar a la bestia nazi.

Para el día 22, y coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de la Gran Guerra Patria, se inició la Operación Bagration, con el objetivo de aliviar la situación de los aliados en el oeste y obligar a Alemania a dislocar tropas de un frente a otro. La URSS obtuvo una victoria rotunda, liquidando lo que quedaba de la flor y nata del Wehrmacht.

La última ofensiva alemana tuvo lugar en Ardennes, intentando hacer retroceder a los ejércitos aliados, pero pese al tremendo éxito inicial, debió ser abortada cuando nuevamente el Ejército Rojo contraatacó  y se adentró en territorio de Polonia, Hungría y Rumania. Feroces enfrentamientos siguieron a estas acciones, con éxitos repartidos en un inicio, terminando con la liberación de Bucarest y Belgrado.

Alemania igualmente perdió sus posesiones en el Báltico, donde el resto de sus ejércitos en la zona fue rodeado hasta el final de la guerra en la llamada bolsa de Kurlandia. En occidente perdió Bélgica, y París fue liberada en agosto de 1944. Holanda tardó algo más en ver la libertad, puesto que los sucesivos intentos para usar a los Países Bajos de puente para entrar en Alemania fracasaron. No obstante, en enero de 1945 ya Ámsterdam era libre.

Varsovia fue liberada igualmente en enero, y para finales de ese mes el ejército soviético estaba en la línea del Oder, a solo 60 kilómetros de Berlín. La ofensiva del Vístula comenzó pronto y las previsiones daban por sentado el final de la guerra para el 1 de marzo. Fue entonces cuando la resistencia alemana fue más terca, y obligaron a los soviéticos a luchar palmo a palmo, calle a calle y casa por casa dentro de Alemania.

Adolfo Hitler reclutaba niños y ancianos en los cuerpos de voluntarios y esperaba una ofensiva milagrosa de alguno de los maltrechos ejércitos alemanes sobrevivientes para deshacerse de los “comunistas de Stalin” mientras esperaba pactar una paz por separado con los aliados para poder enfrentarse solamente a la URSS. Nada de esto sucedió. Viena cayó para el 13 de abril y el día 24 fueron rodeadas las fuerzas que debían defender la capital las cuales, luego de lucha dura y desesperada, lograron desplazarse al oeste y rendirse a los norteamericanos.

Todo estaba perdido. A pesar de que Hitler se suicidó el 30 de abril, la lucha prosiguió en la ciudad. No obstante y ante una causa perdida, la Wehrmacht se rindió a los aliados el día 7 de mayo, y dos días después se firmó el acta de capitulación incondicional de Alemania con la participación de la URSS. Increíblemente, en Checoslovaquia la lucha prosiguió, puesto que el Grupo de Ejércitos Centro no obedeció la orden de capitulación, librando hasta el 11 de mayo la sangrienta batalla de Praga.

Europa fue entonces declarada libre, pero en ruinas. Solo quedaba el frente asiático, donde tras la desesperada resistencia japonesa, el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945) obligarían al último miembro del Eje a capitular, el 2 de septiembre de 1945.

Terminaba de esta manera el conflicto militar más sangriento de la historia universal. En él se vieron implicados de una forma u otra todos los países del mundo. Cifras aproximadas dejan en 61 millones las bajas entre militares y civiles, siendo la URSS (27), China (12) y Alemania (7) los que más pérdidas humanas sufrieron. La guerra dejó igualmente crueles experiencias como los campos de exterminio (donde murieron 6 millones de judíos), violaciones masivas de mujeres y los genocidios perpetrados durante la política de bombardeo masivo en Europa y Japón.

El mundo espero no ver otra guerra en largo tiempo dadas las terribles consecuencias de esta última. Pero en relación al lapso de tiempo entre 1919 y 1939 de una guerra a la otra, solo pasaron cinco años para un nuevo conflicto. Así, en 1950, estallaba la guerra de Corea. Pero esa es otra historia.

Después del bombardeo a Pearl Harbor, Cuba, influenciada por Estados Unidos, declaró la guerra al Eje Roma, Berlín Tokio y colaboró con Estados Unidos en el patrullaje naval. Hay referencias de que el conocido escritor Ernest Hemingway utilizó su yate Pilar como caza submarinos en aguas cubanas. Algunas fuentes fijan en 100 los cubanos muertos a causa del conflicto y cinco barcos mercantes cubanos hundidos por las fuerzas navales alemanas (N.E.)

Desfile en la Plaza Roja de Moscú por el aniversario 70 de la victoria sobre el fascismo. Foto: Russia Today

Desfile en la Plaza Roja de Moscú por el aniversario 70 de la victoria sobre el fascismo. Foto: Russia Today

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