Cuarenta y cuatro años tenía Fe del Valle Ramos, trabajadora de la tienda por departamentos El Encanto, de La Habana, cuando perdió la vida por el sabotaje que contrarrevolucionarios al servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, perpetraron allí.
A los asesinos no les importó que esa madre dejara huérfanos a Robin y Erik, sus dos queridos hijos.
Desde el hogar, Fe tuvo una formación revolucionaria, por eso abrazó la Lucha insurreccional librada en Cuba en los años 50 del siglo XX contra la tiranía pro imperialista de Fulgencio Batista y al triunfo de la Revolución se sumó a esta incondicional mente.
Mientras realizaba la guardia de la Milicia Nacional Revolucionaria, el 13 de abril de 1961 sobre las siete de la noche, se detectó un incendio en El Encanto.
Hizo esfuerzos por salvar los bienes que se vendían, pero las llamas devoraron el establecimiento comercial y murió calcinada.
El sabotaje segó la vida de esta ejemplar mujer cubana, a quien nuestro pueblo no olvida, victima del terrorismo de estado que el gobierno de los Estados Unidos ha estado aplicando contra la Revolución Cubana.
Fe del Valle Ramos nació en Remedios, Villa Clara, el 1 de agosto de 1917. Estudió hasta primer año de bachillerato. A los 17 años de edad se trasladó a La Habana como aprendiz en la confección de sombreros. Después laboró como dependienta en la tienda Fin de Siglo y más tarde en El Encanto. Al Triunfo de la Revolución Cubana se incorporó a las Milicias Nacionales Revolucionarias y la Federación de Mujeres Cubanas (N.E.)



