La justicia social y el periodismo como herramienta para alcanzarla, fueron sin dudas dos de los elementos fundamentales en el proyecto de vida de Guido García Inclán, quien fuera, primero dueño, locutor, periodista y luego director de nuestra emisora, la COCO.
Guido nació el 2 de marzo de 1905. Sus primeros pasos en la labor informativa fueron en la radio. En 1933 fue periodista y representante de la emisora CMAF y de allí pasó a integrar la nómina del noticiario de la CMQ, una de las principales estaciones cubana de la época, llegando a ser subdirector.
También fue fundador de los periódicos Pueblo y Prensa Libre; además tenía una página semanal en la revista Bohemia, donde trataba de obtener recursos para los cubanos de bajos ingresos, sección nombrada Arriba Corazones, al igual que un espacio de la COCO.
Después de intentar, sin éxito, comprar la CMW, Cadena Roja, y Radio Progreso, adquirió en 1948 la COCO1, la que rebautizó como El Periódico del Aire y reinauguró el 28 de enero2, destacando también así su profunda convicción martiana.
Desde esta planta salieron al aire las denuncias a los corruptos regímenes de la seudorepública en las voces de Eduardo Chibás, Juan Manuel Marquez, Fidel Castro y otros líderes revolucionarios.
Desde muy joven, Guido García estuvo vinculado Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) liderado por Chibás.
Como martiano hizo una gran campaña publicitaria con el propósito de recaudar fondos para construir una tumba digna a José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.
También encargó a un escultor la confección de estatuillas del Apóstol, las que se vendían y el dinero obtenido se enviaba a la Sierra Maestra, donde Fidel Castro llevaba a cabo la guerra de liberación que dio al traste con la tiranía de Fulgencio Batista en enero de 1959.
Al triunfo de la Revolución la COCO pasó a manos del Estado, por decisión del propio Guido, quien se quedó como director y periodista. Muy temprano llegaba a su oficina y se sentaba a teclear en su vieja máquina el editorial del día, en su oficina encristalada en cuya puerta rezaba un cartel “Pase, no toque”.
Guido llegó a ser maestro de periodistas, tenía gran sensibilidad para atender los problemas de la Revolución y manifestaba gran lealtad a Fidel Castro, veía el ejercicio de la crítica como una de las mejores maneras de defender la obra revolucionaria.
Guido García Inclán, recordado con admiración y respeto por los periodistas de esta emisora que le conocieron y trabajaron con él y también por los que no tuvieron esa oportunidad pero conocen su obra, falleció en La Habana en 1983.



