Guido, la COCO, Martí y Fidel

Guido García Inclán y Fidel Castro ante el micrófono de la COCO. Foto de archivo

Guido García Inclán y Fidel Castro ante el micrófono de la COCO. Foto de archivo

El 28 de enero de 1948, en homenaje a nuestro José Martí, el más martiano de los periodistas cubanos, Guido García Inclán, fundó El Periódico del Aire en la cadena radial que había adquirido apenas dos días antes, la COCO-CMCK.

Una emisora que tuvo precisamente como fundador nada menos que al músico mambí Luis Casas Romero, creador de El mambí y otras composiciones cuyas finas letras y melodías son expresión de la identidad del alma cubana.

Por lo que, si nos detenemos en la historia, la COCO-CMCK, El Periódico del Aire, lleva en sus genes de identidad, valores genuinos de cubanía y patriotismo, bebidos en las fuentes de sus padres fundadores.

Baste decir que su tema musical, desde sus mismos orígenes, fue nada menos que la marcha patriótica El mambí, algo inusual en una emisora de aquella época.

¿Y qué decir de Guido?

Que era un martiano por excelencia y un revolucionario a carta cabal que libraba por esos días una tesonera batalla para obtener una tumba digna para José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Y que la nota publicada en la revista Bohemia por aquellos días de enero de 1948 reseña así la adquisición hecha por él “Respaldado por un grupo de industriales y comerciantes amigos, que serán los principales anunciantes de la planta, Guido García Inclán, el inquieto periodista, adquiere de otro compañero de profesión, Julio César González Rebull, director del periódico El Crisol, la emisora COCO, la tercera entre las difusoras más oídas del país, de acuerdo con los efectivos surveys realizados por la Asociación de Anunciantes de Cuba”.

Y Guido García Inclán se propuso dar un carácter eminentemente periodístico a su emisora radial creando en El Periódico del Aire, una institución de periodistas al servicio del pueblo cubano, un moderno órgano periodístico del éter.

Y así lo hizo, en el Periódico del Aire, Guido se consagró al pueblo y dio espacio a las voces de líderes revolucionarios más radicales de entonces, entre ellos, Eduardo Chibás, Juan Manuel Márquez, Lázaro Peña y Fidel Castro; tanto fue así que la emisora llegó a estar censurada en más de 100 ocasiones.

Cuentan los historiadores que tras los sucesos del 26 de julio de 1953, la COCO fue ocupada por la policía desde bien temprano en la mañana y su director, golpeado y detenido durante varias horas.

La constante censura y los problemas económicos le obligan a vender la emisora a principios de 1954, aunque se mantuvo en ella como editorialista de sus noticieros.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959, Fidel Castro llamó nuevamente a su amigo Guido para que asumiera la dirección de este órgano de prensa, responsabilidad en la que se mantuvo hasta el momento de su muerte, ocurrida en el año 1983.

Dicen quienes le conocieron que cada mañana se sentaba frente a la máquina de escribir, vestido de traje y corbata, y tecleaba con los dedos índices su editorial del día.

Dicen también que nunca aprendió a pulsar las teclas de otra forma y que en la puerta de su oficina podía leerse un rótulo que decía: “No toque, pase” y que, aun cuando afuera transcurriera la vorágine cotidiana de una emisora radial, él seguía concentrado en su cuartilla, redactando su editorial, el comentario que durante años los cubanos esperaron con la misma urgencia con que se sigue una radionovela.

Reconocido como maestro de periodistas Guido García Inclán veía el ejercicio responsable de la opinión como una de las mejores maneras de defender la obra revolucionaria; él podía hablar con idéntico desenfado de las nacionalizaciones, los símbolos patrios, lanzar una campaña contra los fumadores en ómnibus públicos o criticar la calidad del queso de las pizzerías, poniendo siempre el dedo en la llaga cuando las cosas andaban mal.

También realizó trabajos para la prensa escrita, Arriba corazones, en la revista Bohemia es buen ejemplo de ello, pero fue sobre todas las cosas un hombre de radio que creyó fervorosamente en el poder de este medio de difusión.

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