José Martí alcanzó las fronteras de lo mejor de lo humano

Óleo del pintor Estéban Valderrama que recrea la caída en combate de José Martí

Óleo del pintor Estéban Valderrama que recrea la caída en combate de José Martí

El 19 de mayo de 1895, hace 122 años, cayó luchando por la libertad de Cuba, en desigual combate en la localidad oriental de Dos Ríos, José Martí, el más universal de los cubanos.

El 11 de abril de ese año, había arribado a costas cubanas junto al general Máximo Gómez para incorporarse a las fuerzas mambisas que, desde el 24 de febrero, peleaban en los campos de la Isla.

Tres años atrás había fundado el Partido Revolucionario Cubano, del que fue su principal dirigente.

Político, escritor, poeta y orador brillante, organizador de la última y decisiva jornada por la independencia de Cuba en el siglo XIX, sus contemporáneos lo llamaron Apóstol y Maestro, apelativos con los que ha pasado a la posteridad.

Martí es considerado uno de los más altos exponentes de las letras hispanoamericanas y figura entre las personalidades más insignes del pensamiento y la acción integradora de los países que él llamó “nuestra América”.

Según el destacado intelectual Cintio Vitier, la vigencia martiana no reside sólo en el cumplimiento de sus previsiones políticas a nivel planetario, en especial las relacionadas con el imperialismo norteamericano y sus funestas consecuencias, exhaustivamente comprobadas. Lo que también pone de manifiesto la futuridad ingénita de Martí es su capacidad de integración de todas las necesidades y aspiraciones del hombre.

La caída en combate de Martí

El 17 de mayo de 1895 Máximo Gómez salió de Dos Ríos con una pequeña tropa de caballería en busca de la columna española que desde Bayamo y Baire, al mando del coronel José Ximénez de Sandoval, avanzaba por el camino real, abasteciendo los puntos fortificados por el ejército español. Su objetivo era crearle dificultades en el recorrido y apoderarse de parte de sus abastecimientos.

Martí quedó en el campamento a la espera de Bartolomé Masó, mientras escribía notas y vivencias relativas a la contienda, muchas de ellas recogidas en su diario de campaña.

Algunos historiadores señalan que el 18 de mayo llegó Masó con unos 300 jinetes y esa noche marchó a acampar en Vuelta Grande, en las cercanías del río Contramaestre, donde, tras avisar a Gómez, Martí se le reunió al amanecer del 19 de mayo. El general en jefe llegó al campamento hacia las 11:00 a.m. (11:00 hora de Cuba).

Al otro lado del río, la columna española de unos 600 hombres avanzaba hacia Dos Ríos guiada por un campesino al que Martí había enviado de compras y fue apresado por el enemigo.

Hacia el mediodía esta fuerza hizo alto para almorzar, mientras en el campamento cubano se terminaban similares preparativos tras una revista militar y las arengas de los jefes, Martí entre ellos.

La guardia montada cubana se encontró con una avanzada española y fueron cruzados los primeros disparos, tras lo cual regresó a avisar al campamento mambí. Al recibir la información, Gómez decidió salir al ataque y ordenó montar a caballo en busca del enemigo.

Enardecida, la tropa mambisa galopó hacia el Contramaestre, que estaba crecido, y halló un paso en la zona de Dos Ríos. Gómez dispuso que Martí quedara en la retaguardia con Masó, para protegerlo.

La caballería mambisa cargó al machete contra la vanguardia enemiga y la dispersó, pero al enfrentarse con el grueso de la columna no pudo acercarse ante el certero y nutrido fuego y Gómez ordenó tocar retirada para ir a un segundo intento.

Muerte de Martí en el combate

Martí, mientras tanto, propuso a su ayudante, Ángel de la Guardia, salir a la batalla y revólver en mano se lanzó sobre la alta hierba a la derecha del cuerpo principal de los patriotas, casi en paralelo con la barranca del río. Una descarga cerrada desde un denso matorral le propinó un disparo de muerte.

De la Guardia intentó infructuosamente rescatar el cadáver y al reincorporarse al contingente mambí avisó a Gómez, quien se estaba retirando ante la imposibilidad de avanzar sobre la bien situada fuerza española.

Un artículo publicado en el diario Juventud Rebelde, en el año 2010, sobre la muerte de Martí revela en uno de sus párrafos: “Algo dejó muy claro el general en jefe Máximo Gómez al afirmar: El delegado del Partido Revolucionario Cubano fue a la muerte con toda la energía y el valor de un hombre de voluntad y entereza indomables”.

Como afirmara también Cintio Vitier: “Lo llamamos Apóstol porque toda su prédica fue un mensaje de salvación espiritual. Lo llamamos Maestro porque lo es de todos los niños, adolescentes y adultos, de todos los hombres y mujeres atraídos por él; su fulgor y trascendencia lo convierten en el atractivo eterno de los más altos ideales de la humanidad”.

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