Juan Manuel Márquez: besos y versos para la madre

Diseño: Gilberto González García

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Alegría de Pío, sorpresa triste. 13 días en busca de la Sierra Maestra. El cuerpo, dolor enorme. Hambre, sed. Juan Manuel Márquez lleva la mano derecha a su bolsillo izquierdo: “¡Están!” El retrato de la hija, el poema a la progenitora: “…Madre: en este domingo cuando pienso en ti / comprendo que ya no tengo el corazón deshecho…”.

Lo escribió en Nueva York; mayo, 1956. Había vencido la frialdad de ese territorio con discursos que ardieron en el corazón de los compatriotas. No se quedó en las palabras. Segundo jefe de la expedición fidelista. Sin espacio para el asombro. Adolescente, alzado contra Machado. Lo apresan. Desean matarlo. Escapa. Sigue en la lucha. Funda el periódico El Radical en el Instituto de La Habana. Líder también en el de Marianao.

Con 16 años de edad, encarcelado en el Presidio Modelo. Ya en la calle, no ceja al hacer y decir: “Si aceptamos la mediación tendríamos que aceptar cualquier intromisión en el futuro y perderíamos toda fuerza moral para luchar por la abolición de la Enmienda Platt como paso previo para la conquista absoluta de la soberanía nacional…”

Integrante del Ala Izquierda Estudiantil lucha “… por la realización de la revolución agraria antiimperialista hasta llevarla a su más alta y definitiva culminación”. Enfrenta a los desgobiernos de turno. Como periodista –ardiente su programa en la COCO– y más allá de las frases. No hubo veleidad en su paso por el Autenticismo: en pos de senderos para la acción soslayados por errores de la vanguardia. Ortodoxo, combate de nuevo al batistato desde el 10 de marzo de 1952. Recibe paliza. En la clínica Santa Emilia, donde está ingresado, lo visita Melba Hernández: carta de Fidel y… navegará en el Granma.

Diciembre 15. Continúa ca… ¡Soldados! Conducido al campamento militar de Juba del Agua. Lo recoge el capitán Caridad Fernández. Hacia la finca La Norma. Golpes, torturas; en vano, el prisionero no es un delator. Con disparos lo rematan. Mas no pueden arrebatárnoslo: sigue haciéndonos vibrar.

El poema (no tiene título) llegó a manos de la familia y es el siguiente:

“En el domingo más tierno de mayo / en el domingo que es para las madres / una rosa roja llevaré en mi pecho / aunque por dentro lleve un corazón deshecho. / No podré darte un beso al amanecer de este domingo / por eso te hago versos / por eso te recuerdo con cariño / por eso siento tus caricias como cuando era niño. / En la angustia sin treguas y sin bonanza / la rosa roja mi dolor mitiga / se acorta la distancia / se acaba mi fatiga / y siento que a mi vida le nacen esperanzas. / Mi ausencia de tu lado es solo física / mi espíritu está allí donde tú estés / si estás alegre, alegre estaré. / Yo no quiero que estés de otra manera / Madre: gracias doy a Dios / por esta roja flor que me deja llevar en el pecho. / Madre: en este domingo cuando pienso en ti / comprendo que ya no tengo el corazón deshecho. / Madre: yo que solo soy poeta para ti, que solo para ti puedo hacer versos / en el amanecer de este domingo / te mando en versos mis besos”.
Nueva York, mayo de 1956.

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