
Desfile en la Plaza de la Revolución por la exitosa conclusión de la Campaña de Alfabetización. Foto: Cubadebate
El triunfo de la Revolución, en enero de 1959, trajo aparejados acontecimientos que cambiaron la vida de los cubanos; uno de ellos fue la Campaña de Alfabetización que en 1961 movilizó a miles de jóvenes devenidos maestros y protagonistas de una hazaña que llevó el saber hasta los lugares más recónditos de la Isla.
El campo se tornó oasis para aquellos que llegados desde las ciudades no lo conocían y a partir de entonces todo fue mejor; nacieron hijos y amistades, crecieron las cosechas y surgieron letras devenidas canciones.
La campaña fue la génesis en la que muchos fueron creadores. Las palabras que al principio fueron mudas se llenaron de música y significados, las manos recias del hombre y la mujer del campo se tornaron suaves y sostuvieron los lápices para escribir las más hermosas melodías a la luz de un farol.
Fue un saber recíproco que a todos favoreció, acontecimiento inédito en el mundo, hecho realidad el 22 de diciembre de 1961, cuando en un multitudinario acto realizado en la Plaza de la Revolución José Martí se declaró a Cuba libre de analfabetismo.
El privilegio llegó hasta dos adolescentes. La alfabetizadora Lilabati Díaz, de las brigadas Conrado Benítez, quien tuvo la responsabilidad de hablar en nombre de los 100 mil brigadistas presentes allí y mostrar la disposición al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, de cumplir cualquier otra tarea que fuera necesaria.
También Alba Margarita Cortina, quien define el 22 de diciembre de 1961 como el día más importante de su juventud: fue la brigadista Conrado Benítez que en la Plaza de la Revolución izó la bandera que declaró a Cuba territorio libre de analfabetismo.
El lema de aquella multitud fue: “Somos las brigadas Conrado Benítez, somos la Vanguardia de la Revolución, con el libro en alto cumplimos una meta, llevar a toda Cuba la Alfabetización”, o lo que es igual: somos brisa y alegría, fuimos unos y retornamos otros, fuimos todos el abrazo que nos dio la Revolución cuando éramos muy jóvenes.

