El 10 de marzo de 1952 ocurre el Golpe de Estado en La Habana. Es el inicio de la etapa del batistato. Ochenta y dos meses en que la bota, el casco, la fusta y el fusil se glorifican.
Además, son momentos de crímenes horrendos, de inmoralidades, de sometimiento desenfrenado, de agudización de los graves problemas de la República neocolonial.
Pero por mucho que los cuerpos represivos quisieran aplastar las protestas populares, a pesar de los 20 mil jóvenes que se inmolaron, creció y se desarrolló un poderoso movimiento revolucionario que dio al traste, no sin incontables sacrificios, con la odiosa y odiada dictadura.
Siete años después, el dictador y sus cómplices huyeron del país llenos de pánico para dar paso a una transformación total en la vida del pueblo cubano.
También un día como hoy, pero del año 1959 mandarria en mano, derriba Camilo Cienfuegos la Posta No. 6 del otrora Campamento de Columbia.
Luego, de su puño y letra, escribiría: “Finalizados estos siete años de luto y sangre, el pueblo, representado por el Ejército Rebelde derriba estos muros, residuos de una tiranía, y le dice a la ciudadanía: otra posta más”.
Meses después, en septiembre, el enclave militar sería convertido en lo que es actualmente: la Ciudad Escolar Libertad, y se entrega al Ministerio de Educación.


