René Descartes muere el 11 de febrero de 1650, había nacido el 31 de marzo de 1596 en Francia. Se licenció en derecho, aunque nunca ejerció esta profesión y se dedicó más bien a la filosofía y el estudio de las ciencias, especialmente las matemáticas.
Se le considera el padre de la filosofía moderna, y en su famosa sentencia “pienso, luego existo”, sintetiza la idea de que la clara conciencia del pensamiento prueba la propia existencia. Además de filosofía, se dedicó al estudio de la física, la fisiología y otras ciencias, pero donde más se destacó fue en las matemáticas.
Su contribución más notable en este campo fue la sistematización de la geometría analítica. Creó lo que hoy se conoce como las coordenadas cartesianas, que permiten determinar la distancia de un punto a partir de dos ejes: el x y el y. Fue el primer matemático que intentó clasificar las curvas conforme al tipo de ecuaciones que las producen y contribuyó también a la creación de la teoría de las ecuaciones.
También inventó el método de los exponentes (como X al cuadrado) para indicar las potencias de los números y formuló la regla conocida como la ley cartesiana de los signos, que permite descifrar el número de raíces negativas y positivas de cualquier ecuación algebraica. Descartes murió un día como hoy en Estocolmo, Suecia, pero su pensamiento se ha extendido a través de los siglos.
También un día como hoy pero del año 1673 fallece el doctor Lázaro de Flores, médico sevillano que escribió el primer libro científico publicado en Cuba: “El arte de navegar”. Esta importante obra tuvo que ser impresa en España, pues la imprenta aún no había llegado a la Isla.
El 11 de febrero de 1899 se produce el entierro del Mayor General Calixto García Iñiguez. Falleció el 11 de diciembre de 1898 en Washington, donde se encontraba en misión oficial.
A sus funerales acudió una imponente manifestación. La presencia del ejército yanqui hizo que se produjeran disturbios y desórdenes. Ese mismo día su hijo, el brigadier Calixto García, dirigió una carta a la Comisión ejecutiva de la Asamblea del Ejército acerca de los acontecimientos. En ella exponía: “… como hijo solo me cabe protestar ante el pueblo de Cuba y lamentar que tanta gloria y prestigio de mi padre hiciera que hasta después de muerto le persiguiera la perfidia de los hombres”.

