El 16 de julio de 1881 nace en La Habana el sabio don Fernando Ortiz a quien se le ha denominado con justicia el tercer descubridor de Cuba, después de Cristóbal Colón y Alejandro de Humboldt.
Fue un hombre que cernió con notable talento y constancia un enorme cúmulo de conocimientos, huellas, testimonios y papelería en su incursión a las raíces de la nación, especialmente de sus esencias africanas.
Don Fernando Ortiz fue uno de los intelectuales cubanos más sobresalientes y prolíficos de la primera mitad del siglo XX.
Sobre él dijo Rubén Martínez Villena: “Así como las aguas luminosas de un diamante puro no se desmienten, sino se reconocen en cualquier plano en que se le observe brillar, así se verá al publicista, al sociólogo, al estadista, al jurisconsulto, al maestro siempre estudiante de las cosas de Cuba, al hombre honrado y al patriota íntegro”.
Ortiz es considerado, además, un maestro de la cubanía y el cordón cerebral que une a la intelectualidad cubana con el resto del mundo.
También un día como hoy pero de 1961 mediante la Resolución 151 del comisionado municipal de la capital cubana, el nombre de Plaza Cívica es cambiado por el de Plaza de la Revolución José Martí al histórico escenario donde los habaneros han escrito imborrables páginas de dignidad y soberanía.
El 16 de julio de 1989 fallece Nicolás Guillén. Poeta con una obra de significación excepcional en la literatura de habla española, alcanzó entre nosotros el lauro más alto al que puede aspirar un versificador: el de Poeta Nacional.
Sus trascendentes valores literarios, con aportes a la voz nacional, caribeña y centroamericana, los conjugó con su entrega de por vida a la causa revolucionaria. Sus últimos esfuerzos alcanzaron igual relevancia como presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).



