El 19 de junio de 1764 nace José Gervasio Artigas, militar uruguayo que se levantó en armas contra el virreinato español comenzando una revolución en su contra.
No mentía, siempre seguía un camino recto en defensa de los intereses de los desposeídos, para quienes pedía igualdad y fraternidad. El Partido Comunista Uruguayo lo considera su antecesor ideológico. Partidarios de los cambios sociales en Uruguay resucitaron en nuestros días el nombre de Tupamaros, con el que las autoridades españolas trataron de denigrarlo a él y a sus sucesores. Sus cenizas descansan en el Panteón Nacional, en Montevideo, pero vive para siempre en la memoria de su pueblo.
También un día como hoy pero del año 1846 nace Antonio Zambrana y Vázquez.
Zambrana tenía 21 años cuando al estallar la contienda de 1868 se trasladó a Nassau y regresó en la expedición del Galvanic. Graduado como Licenciado en Derecho Canónico y Derecho Mercantil y Penal, fue delegado a la Asamblea de Representantes del Cerro y redactó con Ignacio Agramonte el texto de la Constitución de Guáimaro. En Nueva York dirigió los periódicos La Revolución y La Independencia.
Después de Zanjón tuvo una vida intensa en Costa Rica, Nicaragua, Estados Unidos y México. De regreso a Cuba ingresó en el Partido Autonomista y fundó y dirigió el periódico El Cubano. Colaboró hasta su muerte con numerosos e importantes rotativos y dejó trabajos de carácter jurídico y de crítica filosófica.
El 19 de junio de 1896 ocurre el Combate de Lomas de Tapia, en Pinar del Río.
Antonio Maceo fue a La Vigía a visitar a su médico y amigo, el coronel Hugo Roberts, herido en el undécimo combate de Tapia. Dos columnas españolas avanzaron, una por San Claudio y la otra por Bramales. El general Miró Argenter tenía el mando interino de las fuerzas, que con los tiradores de Quintín Banderas y del coronel Sotomayor, no rebasaban los 20 hombres. Sotomayor se situó en el camino de Manuelita para reforzar la vanguardia de Banderas, y Miró ocupó el camino de Lechuza en un intento infructuoso por detenerlos.
Al converger las dos columnas en Manuelita, se posesionaron del Valle de Tapia, desalojaron a los cubanos de los cerros próximos y penetraron hasta el fondo de las Animas. Un torrencial aguacero puso fin al combate. Al regresar Maceo por la noche, atacó las guardias avanzadas de los españoles y comenzó los preparativos para reanudar las hostilidades al amanecer.



