Tras resistir salvajes torturas, el Capitán del Ejército Rebelde Osvaldo Herrera se priva de la vida en la prisión de la tiranía batistiana en Bayamo un día como hoy del año 1958.
Por disposición del Comandante en Jefe Fidel Castro, se crearía la medalla al valor que lleva su nombre para premiar, destacar y estimular los actos de heroísmo en los soldados y oficiales de la columna invasora Antonio Maceo, comandada por Camilo Cienfuegos.
El 23 de julio de 1959 la Central de Trabajadores de Cuba orienta un paro general de 10 a 11 de la mañana, en demanda de que el Comandante en Jefe Fidel Castro reasumiera como Primer Ministro, tras renunciar ante la actitud retrograda del entonces Presidente de la República, Manuel Urrutia.
Fábricas, oficinas, centros estudiantiles e instalaciones agrícolas en todo el país recesan al unísono con igual reclamo: “Que vuelva Fidel”. Ya cinco días antes, el Consejo de Ministros había designado a Osvaldo Dorticós en sustitución de Urrutia, quién había presentado su renuncia.
La decisión de la central obrera fue otro paso en la participación de las masas para solucionar la crisis institucional, y sobre la cual el líder revolucionario comentaría años después en entrevista con Frei Betto: “La resolvió el pueblo, es capaz de resolver muchos de los problemas”. En la magna concentración del 26 de Julio en la Plaza de la Revolución José Martí, Fidel acepta volver al Premierato en medio del júbilo popular.


