
La Marsellesa, devenido posteriormente himno nacional francés, fue compuesto por Rouget de Lisle. Foto: aprendetuparte.com.ar
El 27 de junio de 1836 muere el militar y oficial de ingenieros francés, Claudio Rouget de Lisle.
La milenaria monarquía de Francia se tambaleaba. En aquella hora de peligro se alzó el pueblo en defensa de la Patria. Puesto que la guerra ha comenzado hay que hacerla al modo revolucionario, decían Robespierre, Marat y Danton. Millares de voluntarios ingresaban en los batallones que completaban el ejército, cantando al encuentro del enemigo.
Lo que cantaban, La Marsellesa, devenido posteriormente himno nacional francés, fue compuesto por Rouget de Lisle, quien expiraba en esta fecha abrazado a la inmortalidad, 76 años después de haber venido al mundo y 44 de haber compuesto su marcha que era un arma más de combate en medio de la Revolución Francesa.
También un día como hoy pero del año 1896 Máximo Gómez se ve imposibilitado de asistir al Consejo de Gobierno.
Gómez comanda una columna numerosa que no le permite rápido movimiento, le obliga a escoger lugares apropiados para acamparla y a la cual no ha logrado incluso imprimirle la suficiente organización. A esto se le suma que tiene que entenderse directamente con los jefes de regimiento y que no dispone de un jefe subalterno a quien confiar, con la debida seguridad, el gobierno y dirección de esta masa de hombres.
Todo eso le impide acudir al llamado del Consejo de Gobierno en el lugar donde ha sido citado y así se lo hace saber, mediante la comunicación número 227 con esta fecha, a Rafael Manduley, secretario interino del Consejo, en el despacho de la guerra.
El 27 de junio de1958 la columna de Camilo Cienfuegos arriba a La Plata.
Camilo y los 40 hombres de su Columna arriban a La Plata y los anima el mismo pensamiento: ocupar el sitio donde más allá que pelear y cerrar el paso, por ese punto, a la ofensiva de la tiranía, que ataca con todas sus fuerzas.
En esta fecha anota en su diario: “Dicen los primeros partes que el ejército fue rechazado con grandes bajas, se están ocupando armas. Fidel nos dice que necesita que salga con veinte hombres a las dos de la mañana; sabe que estamos muertos de cansancio, pero dispuestos a participar en el combate a cualquier hora”.


