Desde lo alto pareciera una lluvia de estrellas, en fulgor que avanza por algunas de las calles de La Habana, mientras el viento aviva la conciencia de una nueva jornada de homenaje al Héroe Nacional José Martí.
Así cada noche del 27 de enero, que este año estuvo precedida por 10 antorchas gigantes para iluminar el paso de los estudiantes, combatientes y pueblo en general, en peregrinación presidida por la Unión de Jóvenes Comunistas y la Federación de Estudiantes Universitarios, unidos en el firme propósito de celebrar la víspera del aniversario 162 del natalicio del Maestro.
La cercanía del mar y el aire ligeramente invernal de la temporada infunde nuevo aliento a quienes avanzaron por las calles San Lázaro hacia Espada y luego continuaron hasta 27 y Hospital, desde la histórica escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, mientras las consignas y el ondear de la enseña nacional, conformaron uno de los actos más simbólicos y tradicionales de la isla.
Aunque el tiempo a veces quiere apagar la pasión, es imposible olvidar la presencia histórica y simbolismo cotidiano del revolucionario, insigne hombre de letras, filósofo, periodista y orador de ferviente amor a la Patria, autor intelectual del programa del Moncada y de los más nobles proyectos de impacto social en Cuba, admirado por varias generaciones de sus coterráneos.
La impronta de José Martí se aprecia a cada instante, entre los niños, adolescentes y adultos que apostan por los principios irrenunciables de la Revolución Cubana, por las virtudes que engrandecen el alma y afianzan el corazón para el mejoramiento humano en cualquier latitud del planeta.
Por eso el 28 de enero de 1853 es traído a la memoria como un día muy especial para Cuba, pues nació el fundador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95, pero además en el calendario universal el nacimiento de José Julián Martí Pérez, estimula a quienes perseveran en su legado, con ansias de alcanzar la perenne luz de entendimiento.


