Primera línea férrea La Habana – Bejucal

Tramo Habana-Bejucal. Foto: Cubahora

Tramo Habana-Bejucal. Foto: Cubahora

Testigos presenciales dan cuenta que a pesar de las inclemencias climáticas, llovía de manera torrencial desde la madrugada, una multitud de curiosos contempló asombrada los ruidosos movimientos de la locomotora. Era la inauguración el 19 de noviembre de 1837 del tramo Habana-Bejucal, y el primer camino de hierro cubano y de Latinoamérica.

Asombro, vítores y algarabía colectiva primaba en el lugar. Apenas a las ocho de la mañana y en ocasión del homenaje por el santo de la Reina Isabel II salía el primer tren en la mayor de las Antillas.

Con su partida Cuba se convertía en el séptimo país del mundo en disponer de esa vía de transporte, aventajando en más de una década a la propia España.

El acto de inauguración del ferrocarril en La Habana fue solemne y memorable, acudió un gentío inmenso resultando pocos los carros para transportar a los miles de pasajeros que acudieron al suceso. Así recogía el acontecimiento la prensa de la época.

Contó, además, que cuando el tren entró en Bejucal, era esperado por el Ayuntamiento en pleno con su Alcalde al frente y todo el pueblo vestido de fiesta. Las dos primeras locomotoras que corrieron el día del estreno de la vía fueron las llamadas Colón y la Kruger que tenían más de 12 toneladas de peso.

Esta construcción trajo importantes beneficios económicos a la localidad de Bejucal al estrechar relaciones mercantiles con varias zonas y la capital, a través del ferrocarril de Bejucal recibía una influencia cultural incalculable. Aquí comenzaban sus giras de interior las compañías teatrales y musicales cubanos y extranjeros más importantes.

Nada puede compararse al alcance que representó la llegada del primer ferrocarril a Cuba y América Latina para toda la vida económica, social y cultural del territorio.

La participación humana en la obra correspondió a cientos de inmigrantes europeos, entre ellos canarios, irlandeses, gallegos, alemanes, y esclavos sobre todo, que requirió esta obra sin precedentes en la historia colonial.

En sus comienzos -escribieron algunos periodistas-, los viajes se dedicaron solo a transportar pasajeros, pero a las dos semanas de su inauguración se establecieron a diario los trenes de carga, objetivo central de la empresa ferroviaria. Se embarcó asimismo azúcar, pero no es hasta su llegada a Güines un año después cuando el ferrocarril comienza a producir utilidades.

“La producción bejucaleña que no resultó indiferente, obligó a levantar depósitos para almacenar la carga que sería llevada a la ciudad. No obstante, la explotación del tramo Habana – Bejucal, no constituyó un éxito económico, en los dos últimos meses del año 1837 el ferrocarril solo recaudó más de 10 mil 700 pesos y en los primeros meses del año siguiente no arrojaron dividendos mucho más halagüeños”-afirman historiadores-.

El territorio por donde pasaban las primeras 16 millas de vía férrea, era relativamente poco productivo en relación con las regiones situadas más al sur de Bejucal que podían suministrar un volumen de carga realmente satisfactorio -agregan-.

La historia ferroviaria de Cuba así lo recoge en varios documentos: “En 1830 el gobernador general de Cuba, Franciso D. Vives crea la Junta de Caminos de Hierro para estudiar la construcción del Ferrocarril La Habana-Güines”.

Y prosigue el recuento: “En diciembre de ese año el proyecto se paraliza y es retomado en 1832 cuando el habanero Claudio Martínez de Pinillo, Conde de Villanueva, es nombrado presidente de la Real Junta de Fomento de La Habana”.

Agregan que el 12 de octubre de 1834, la Reina de España Isabel II, autoriza la construcción de la primera línea La Habana – Güines. La Real Junta de Fomento llevaría a cabo la construcción del ferrocarril consiguiendo un respaldo de dos millones de pesos negociado en Inglaterra.

“La obra tuvo al norteamericano Alfred Cruger, como ingeniero principal. El 19 de noviembre de 1837, se abrió a la explotación el primer tramo de 27,5 kilómetros desde la capital cubana hasta Bejucal, solo 12 años después del primer servicio de ferrocarril público inglés.

A fines de 1839, el ferrocarril habanero fue completado hasta los 44,5 kilómetros, alcanzando su destino proyectado, la ciudad de Güines, entonces cabecera de una rica comarca agrícola y azucarera al sureste de La Habana”-recuerdan estudiosos del tema-.

El 19 de noviembre de 1837 fue, sin lugar a dudas, un día memorable para la Isla y sus habitantes; la inauguración de aquel primer tramo Habana- Bejucal- quedó para siempre en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de presenciarlo, a pesar del resfriado que cogieron por tantas horas de espera bajo la lluvia.

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