La historia de nuestra nación está colmada de fechas gloriosas, no obstante, la del 7 de diciembre integra lo mejor de las tradiciones patrióticas cubanas.
En pocas palabras: dígase Antonio Maceo y se ha dicho Cuba.
El 7 de diciembre de 1896 fue un día heroico y nefasto a la vez, pues cayó en dramático combate el lugarteniente general, a quien todos llamaban por su honestidad, fortaleza e hidalguía El Titán de Bronce.
No por obra de la casualidad y sí por hermosa y simbólica continuidad, a su lado ofrendó su vida en brazos de la patria agradecida su joven ayudante Panchito Gómez Toro.
En conmovedora carta dirigida a María Cabrales, viuda de Antonio Maceo, el general Máximo Gómez le comunicaba sobre el descomunal dolor que padecía cuando perdía, al unísono, a su casi adolescente hijo y al genial jefe militar que era su fraternal hermano de lucha.
En hermosa alegoría, el 7 de diciembre fue declarado como día de los caídos en nuestras contiendas independentistas.
Porque en Cuba, como afirmó Fidel Castro, ha habido una sola revolución, la que inició Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que lleva hoy nuestro pueblo adelante; en fecha similar a ésta aconteció la operación tributo.
Entonces rendimos homenaje con respetuoso silencio a nuestros mártires caídos en honrosas misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, ratificando el sentir de José Martí que se expresa en la frase “patria es humanidad”.
Con la Operación Tributo se selló, como colofón, otro hito de la tradición patriótica y humanista del pueblo cubano.
Este día del 2018, tras la partida de Fidel hacia la inmortalidad, la unidad conquistada y consolidada a través de siglo y medio de luchas y de victorias, se simboliza en el legado del Comandante en Jefe, que se evidencia en la continuidad generacional actual de la Revolución Cubana.
Desafiando los vaivenes de las fuerzas de izquierda y de derecha en el escenario internacional, saltando por encima de tendencias regionales y universales, la Cuba de Céspedes, Martí y Fidel muestra al mundo, como un Maceo erguido, a un pueblo todo.

