Trabajadores norteamericanos y cubanos unidos por la historia

Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Foto: www.laopinionpopular.com

Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Foto: www.laopinionpopular.com

La celebración del día internacional del proletariado tiene su origen en la huelga iniciada el Primero de Mayo del año 1886, en Chicago, Estados Unidos, cuyo punto culminante fue la revuelta de la plaza Haymarket tres días más tarde. 

Desde su establecimiento en la mayoría de los países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en el año 1889, el primero de mayo es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago, aquellos sindicalistas, que fueron ejecutados por su participación en el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas.

En Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran peores que en otras ciudades de Estados Unidos, las movilizaciones continuaron los días dos y tres de mayo.

Los trabajadores de la fábrica de maquinaria agrícola McCormik estaban en huelga desde el 16 de febrero, porque los dueños querían descontar a los obreros una cantidad del salario para construir una iglesia.

La “iniciativa” patronal colmó la copa. El día dos, la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50 mil personas por el despido de obreros, y el día tres se organizó una concentración frente a las puertas de la fábrica, cuando sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas, estaba en la tribuna August Spies.

Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) lo que causó una pelea campal, en ese instante, una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la multitud, con un balance de seis muertos y varias decenas de heridos y detenidos.

El redactor del Arbeiter Zeitung, Adolf Fischer, testigo de los hechos, corrió a su periódico de donde lanzó una proclama, que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio contra los obreros detenidos.

La proclama decía:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! 

¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. 

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. 

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas! 

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… 

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! 

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos! 

La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el cuatro de mayo del año 1886, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket.

Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para realizar el acto a las siete y treinta de la noche, en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como Revuelta de Haymarket.

En el año 1890, Cuba aparece entre los países que celebran el Día Internacional de los Trabajadores, en homenaje a los mártires de Chicago, cuando el Círculo de Trabajadores de La Habana organizó un desfile de unos tres mil participantes que recorrieron las calles principales de la capital cubana.

Los cubanos festejaron el Día Internacional de los Trabajadores, por vez primera luego del triunfo revolucionario, bajo la consigna de la unidad obrera y popular, el primero de mayo del año 1959.

Los comandantes Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara y Raúl Castro hablan en los actos efectuados respectivamente en Camagüey, Santiago de Cuba y la capitalina Plaza Cívica (hoy Plaza de la Revolución José Martí).

A 125 años de los sucesos de Chicago, los trabajadores cubanos vuelven a honrar las reivindicaciones del proletariado por las que ofrendaron sus vidas los obreros norteamericanos, caídos en defensa de sus derechos.

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