Un combatiente de Girón a quien no venció ni el napalm (I)

Roberto de la Paz Peña, combatiente de Playa Girón. Foto: Ania González

Roberto de la Paz Peña, combatiente de Playa Girón. Foto: Ania González

Era mayo de 1961, día de las madres, y el guanabacoense Roberto de la Paz Peña  en su cama del hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán (Clínico de 26), se batía contra la muerte. El 63 por ciento de su cuerpo había sufrido quemaduras, tres veces se vio envuelto en llamas producto del las bombas napalm lanzadas por la aviación mercenaria contra las tropas cubanas en el camino hacia Playa Girón, la tarde del 18 de abril, cuando su batallón fue atacado por la aviación enemiga durante el enfrentamiento a la invasión mercenaria por la Bahía de Cochinos. Roberto era soldado del Batallón 123 de las milicias revolucionarias.

Los médicos hacían todo para salvar la vida del joven combatiente, y este sin proponérselo, revivía una y otra vez los momentos terribles de aquel ataque de la aviación enemiga y el reguero de cuerpos encendidos, entre el estruendo de los cohetes, ametralladoras y bombas…entonces se interrumpieron  sus recuerdos, un revuelo en la sala del hospital le hace comprender que algo importante ocurre a su alrededor, es cuando escucha una inconfundible voz, y repara en el rostro de quien está parado ya frente a su cama, preguntándole: ¿Qué quieres regalarle a tu mamá este día?

Era Fidel, que había ido a interesarse por la situación de salud los milicianos que allí recibían atención médica. A la pregunta del comandante, Roberto de la Paz responde emocionado: no tengo madre (el joven era huérfano desde los 12 años). Ese mismo día, su hermana mayor recibió un hermoso ramo de flores de parte de nuestro máximo líder.

Roberto de la Paz Peña, contaba entonces 21 años, y desde los 18 se había integrado al movimiento clandestino 26 de Julio; al triunfo revolucionario, no vaciló en integrarse a las milicias, e inmediatamente de su graduación como miliciano, partió al Escambray, a la lucha contra bandidos. El 16 de abril como integrante del Batallón 123,  presente en el sepelio de las víctimas del bombardeo aéreo del día 15, en el   que Fidel denunció ante el mundo que los yanquis eran los culpables únicos de aquel vandalismo; el joven miliciano se  juró que defendería a toda costa la libertad de su patria y por cumplirlo, partió  a enfrentarse al enemigo en las arenas de Playa Girón. El resto de su vida como sobreviviente y también protagonista de tal epopeya, ha sido consecuente con lo que se prometió el 16 de abril de 1961, frente a Fidel.

La historia de Roberto de la Paz Peña, es un capítulo de la heroicidad y fidelidad de varias generaciones de cubanos con su Revolución, y el papel protagónico en ella, de la juventud; quedan aún anécdotas estremecedoras por narrar en nuestra página, cuando conmemoramos el aniversario 53 de la primera derrota del imperialismo yanqui en América, escuchadas a través del testimonio de este combatiente de 74 años, cuya evocación mostró su firmeza revolucionaria y valores humanos; por qué negarlo, entre  lágrimas, su evocación hizo más grande a nuestros ojos, al eterno miliciano, cuyas convicciones no se mudaron, ni al mudar su piel ,como secuela del ataque traidor de los aviones invasores, que camino al combate, le envolvieron en el fuego infernal del napalm.

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