Antes de involucrarse decisivamente en los juegos de azar conviene reflexionar sobre su conveniencia, el tiempo perdido y los riesgos implicados….
Ludopatía es cuando el juego se convierte en una grave adicción tal como sucede con las drogas, el alcohol o el tabaco.
Los jugadores se arriesgan apostando dinero u objetos de determinado valor como prendas o vestuario con el objetivo de obtener ganancias monetarias o de otro tipo.
LA DULCE VIDA
Apostar algo para algunos resulta fascinante, pero nunca es una forma fácil y rápida de obtener dinero pues sería demasiado bueno para ser verdad.
Cuando se apuesta no se aplica lógica alguna, solo interviene la suerte o el azar. Ningún tipo de conocimiento o experiencia en este aspecto puede garantizar una ganancia.
Se puede comenzar a jugar por dinero como una distracción eventual, pero como el juego activa la parte del cerebro donde se trabaja con el riesgo y la recompensa, las personas pueden volverse adictas a las apuestas.
SE VA LA ILUSIÓN
El juego de azar con gran facilidad puede transformarse en un serio problema, en el cual se afecta el sujeto involucrado, así como también sus seres afectivos.
Alguna personas empiezan a jugar por la influencia de amigos o familiares o, sencillamente, porque se encuentran solas y aburridas, o como una forma de huir de problemas domésticos y económicos.
Quienes tienen dificultades en controlar sus impulsos tienen más probabilidades de convertirse en ludópatas.
UN MOMENTO DE REFLEXIÓN
Antes de involucrarse decisivamente en los juegos de azar conviene reflexionar sobre su conveniencia, el tiempo perdido y los riesgos implicados.
Por encima de todo, jugar puede costar mucho dinero. Los jugadores suelen tener “golpes de suerte” de vez en cuando pero las probabilidades de una ganancia continua están siempre en su contra.
Los sitios de apuesta son quienes siempre obtienen beneficios, pues sería imposible hacer buenos negocios si los ingenuos clientes habituales no dejaran de ganar dinero.
Quienes se encuentran afectados de una grave ludopatía pueden malversar todas sus posesiones, las de sus familiares o allegados e, incluso, acabar robando para poder seguir participando en los juegos de azar.
UNA TRISTE FIGURA
Los involucrados fuertemente en las apuestas pierden el interés en otras actividades de crecimiento o recreación.
Pueden faltar a sus centros de trabajo o estudio para dedicarse a jugar. Esto repercute muy desfavorablemente sobre sus posibilidades de tener un buen desempeño laboral o una carrera profesional.
La salud de los ludópatas puede afectarse cuando se presentan problemas en el sueño, así como estrés, ansiedad, ira inexplicable y fuertes grados de depresión, incluso, con ideas o intentos de suicidio.
UN DIAGNÓSTICO OPORTUNO
Los problemas con el juego pueden ser difíciles de detectar, ya que no suelen presentar señales de alarma de carácter físico.
Como en otras adicciones, son los familiares o amigos quienes primero perciben el problema porque la persona afectada pudiera considerar no tenerlo.
Se puede intentar distraer a la víctima para romper con el hábito del juego motivándolo hacia un deporte, a determinados estudios o pasatiempos.
En situaciones de mayor complejidad se debe acudir a un consejero experimentado o solicitar ayuda médica.
En nuestro país no se encuentra autorizado oficialmente ningún tipo de juego de azar y están prohibidos legalmente.
No obstante, se debe estar alerta para ayudar a quienes de forma irresponsable son capaces de apostar hasta al vuelo de una mosca, y evitarles con tiempo una adicción que, como todas ellas, solo da pérdidas y ninguna ganancia.
Publicado en Cubahora



Es cierto que cuando jugar se vuelve una obsesión descontrolada se convierte en una patología,podemos controlar nuestras decisiones para no dar paso a éste terrible hábito que destruye nuestra vida, mil gracias al autor por éste maravilloso artículo.
Es cierto, amiga Isis. Jugar siempre da pérdidas. Afectos,
Dr. Quirantes