A veces quisiera tener la sensibilidad de los poetas, el brillo de las mariposas, el ímpetu de las abejas, la sonoridad de una guitarra y una hermosa canción; a veces desearía ser una calle para acomodarle el paso a dos enamorados, ser melodía y seducir a la vida, y entonces apurar el oído, mientras tres mujeres de apellido Lago, cantan a mis sueños.
¿En cuántas ocasiones el timbre fino y delicado del trío Hermanas Lago sirvió para arrullar el sentimiento de enamorados y el corazón de las más sensibles personas que disfrutaron del candor de la armonía de sus voces?
Disímiles fechas de gran significado atesora la cultura nacional, el 7 de Noviembre de 1932, hace 80 años, es una de ellas: tres hermanas,Graciela, Cristina y Esperanza, formarían un trío que, años más tarde,las llevaría a la inmortalidad musical en Cuba, y en otras naciones,donde se distinguieron por la pulcritud de sus excelsas presentaciones.
Nacidas en un ambiente musical pleno de cubanía, estas joyas de la cancionística nacional, conocieron desde temprana edad, sonoridades portentosas a partir de la sistemática presencia en su hogar de personalidades del quehacer musical de la época, como Sindo Garay y Manuel Corona, entre otros, quienes le endulzaron los oídos y educaron el gusto.
En un ambiente como este, era casi imposible que, las adolescentes mujeres, rehuyeran cultivar una forma de decir, entregar y cantar de lujo que, unidos a un timbre excepcional, le hicieran merecedoras en su debut como trío aficionado, del Primer Premio Femenino del Gran Teatro Nacional de La Habana, en 1932.
Era el inicio de una carrera esplendorosa, que a través de los años las convertiría en Patrimonio Cultural cubano y en todo un suceso musical.
Graciela, Cristina y Esperanza, comenzaban por la puerta grande su andar por escenarios nacionales y foráneos; tenían para entonces 12, 13 y 14 años de edad respectivamente y en principio se presentaban a dos voces –voz prima y segunda-. Cristina tocaba la guitarra, Graciela la mandolina; y Esperanza además de cantar, tocaba las maracas.
El Premio del Gran Teatro Nacional de La Habana sin dudas les abrió las puertas para darse a conocer por toda Cuba.
Esperanza, Cristina y Graciela, el primitivo trío de las Hermanas Lago, se adueñan enseguida de la radioaudiencia del país y comparten sus actuaciones con los más afamados intérpretes del momento, entre ellos el Trío Matamoros, con el que actúan en teatros y también en Radio Lavín. Para 1936, inician sus presentaciones a tres voces con arreglos armónicos hechos por la propia Graciela.
Nadie discutió entonces el calificativo de primer trío femenino armónico de Cuba y de América. En su andar profesional, las Hermanas Lago incursionan en RHC Cadena Azul y trabajan con la pianista y compositora Isolina Carrillo quien las acompañaría durante su paso por esta planta atendiendo los arreglos musicales y su refinado repertorio. En ese tránsito quedaron para la historia musical de la agrupación, clásicos de la trova cubana, blues y canciones del repertorio latinoamericano.
Poco después, durante su etapa en CMQ y con la salida de Graciela, al contraer matrimonio, el trío pasa a ser un dúo, aunque de manera ocasional, funcionaron como cuarteto con la reaparición de la propia Graciela y la entrada por vez primera de Lucia, la menor de las Lago, en 1947.
Habían estado antes en la época de “La Corte Suprema del Arte”, a principios de la década de los 40 del pasado siglo y compartido con grandes figuras del escenario como Rosita Fornés, René Cabel, Miguel Angel Ortiz y Fernández Valencia, estos últimos tenores.
La década de los años 1950 recibe al Trío de las Hermanas Lago en plena madurez artística, y es durante ese tiempo, donde sus presentaciones alcanzan una plenitud extraordinaria, dentro y fuera de fronteras, en la radio, la televisión y el cine.
Más de una decena de países latinoamericanos y los Estados Unidos,conocen del talento de estas mujeres: Puerto Rico, República Dominicana,Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, entre otros, aprecian la obra musical de la agrupación femenina cubana que gana calificativos tales como “Trío más famoso de América”, “Las Reinas de la melodía” “Las voces más esplendorosas de América”, “El mejor trío armónico de Cuba” y “La sensación vocal de Cuba”.
En 1959, el Trío Hermanas Lago forma parte de una delegación artística a Nueva York, con un gran espectáculo “Cuba canta y baila”, que integran además figuras tan importantes como Benny Moré, Esther Borja y Alba Marina.
También Radio Progreso, la C.O.C.O, Radio Habana Cuba y Cadena Habana,entre otras plantas radiales, conocen de las huellas perdurables de estas mujeres.
En la historia musical cubana, el Trío femenino es el primero en dejar constancia de la música infantil en acetato, e igualmente en grabar anuncios comerciales cantados, los conocidos jingles, asimismo participan en películas como Tropicana (México) y De Cuba Traigo un cantar (Argentina), y en diversos programas radiales, hasta dejar una larga lista de presentaciones y grabaciones que adornan una larga trayectoria musical.
Con el triunfo de la Revolución, el Trío continúa su fructífera trayectoria. En 1974 fallece Cristina y la sustituye Ofelia. Para 1981 la famosa agrupación de voces femeninas deja de existir con la jubilación de Graciela y Ofelia; Lucia quedaría como solista hasta 1989.
La larga y fructífera trayectoria del trío femenino cubano, arrancó la confesión de un maestro como Luis Carbonell cuando afirmó que “no ha habido en Cuba, ni antes ni después, un trío con un empaste tímbrico tan perfecto, tan bello, tan ajustado, como el de las Hermanas Lago”.
Una opinión autorizada como la del Acuarelista de la Poesía antillana es sustentada por las presentaciones del Trío femenino cubano junto a lo más selecto del ambiente musical cubano y extranjero de la época: Bola de Nieve, Rosita Fornés, Celina González, Ernesto Lecuona, Adolfo Guzmán, Merceditas Valdés, Orlando de la Rosa, María de los Ángeles Santana, María Félix, Lucho Gatica, Alfredo Sadel, entre otros.
Para la vedette de Cuba, Rosita Fornés las Hermanas Lago “eran maravillosas (…) sus voces eran para mí como un instrumento musical más, algo muy hermoso que el público supo premiar”. Asimismo la desaparecida compositora y cantante María Álvarez Ríos se unía al elogio cuando ratificó que ”ocuparon merecidamente un lugar cimero en la historia musical cubana, sus voces frescas y suaves, lograban, en arreglos lógicos, un empaste perfecto”.
Al cabo de 80 años de aquella primera vez en el antiguo Teatro Nacional,hoy Gran Teatro de La Habana, Lucia Lago, única sobreviviente, continúa escudriñando en su mente y hace brotar la vida misma disfrazada de anécdota.
Escuchar las grabaciones del trío en cualquiera de sus etapas, es una forma de revivir aquella magnífica sonoridad que arrulló los oídos de muchos enamorados y que ahora nos transporta no solo a los escenarios musicales cubanos de antaño, sino también a otros desde el Río Bravo hasta la Patagonia.
De las Hermanas Lago dijo el cantautor Silvio Rodríguez “para mí fueron,son y serán sustancia y belleza de lo mejor en la canción cubana”.
Entonces pareciera como si todavía retumbaran los aplausos y vítores arrancados por esta agrupación en cada sitio donde se presentó y se arraigó como patrimonio cultural cubano, un legado que el tiempo no debe dejar morir.
Bibliografía consultada:
– Calzadilla, Julia: Trío Hermanas Lago
– Recopilación de artículos sobre el trío publicados en Internet.

