Cubanía inagotable… ese es el legado del pinareño Virgilio González Solar. El creador del clásico “La Ola Marina”, lo es también de “Jacobo Basura”, “Es la Cubana”, “Rompe Saragüey”, “Muñeca de Bacarat”, “Clara”, y de aquella pieza donde la rosa llora la ausencia de su jardinero: Le dije a una rosa.
En el pueblo de San Luís, Pinar del Río, nació Virgilio José Enrique González Solar, el 27 de Noviembre de 1907. Virgilio vino al mundo en una cuna pobre compuesta además por nueve hermanos. Desde muy joven, y ante la quiebra del comercio que su padre José tenía para sostener la familia, tuvo que incorporarse al trabajo en el campo, sobre todo en el tabaco.
Con sólo siete años Virgilio escardaba semillas, recogía y despalillaba la aromática hoja. Pero no llegó a ser aprendiz de tabaquero como sus padres querían, sino empleado de correos, oficio éste que garantizaba de forma irregular la entrada de algún dinero a la casa; y lo que le permitió a él y a sus hermanos estudiar la enseñanza primaria.
Pronto se manifestó el principio artístico en él, al escuchar durante horas un viejo fonógrafo o al actuar en representaciones infantiles que tenían lugar en su modesta escuela. Así nació y se formó primeramente Virgilio González Solar, alguien que haría historia dentro de la música popular cubana.
A los 15 años de edad Virgilio se inició con el tres, bajo el maestrazgo del tabaquero de su pueblo, Plácido Otaño. Un cambio significativo se produjo en 1924 cuando él y toda su familia se trasladan para La Habana.
En 1934 Virgilio González contrae matrimonio con Mercedes Maynulet, unión que sólo pudo ser rota por la muerte y de la que nacieron dos hijos varones: Virgilio y Roberto. La música entonces no era un medio de vida para nadie y los cultivadores tenían que alternar con oficios que incrementaran las exiguas ganancias. A esto no escapó Virgilio y fue cigarrero, fregador de automóviles, conductor de ómnibus, ayudante de mecánico de metros contadores y vendedor de discos ambulantes. Todo eso hizo para mantener a su familia.
Sin temor a equivocarnos, La Ola Marina es quizás el tema rubricado por Virgilio González Solar que más versiones ha tenido a lo largo del tiempo. La Orquesta de Antonio María Romeu, Tito Puente y su Orquesta, Miguelito Valdés, Xavier Cugat, Noro Morales y la Orquesta Hermanos Palau con Orlando Guerra “Cascarita”, entre muchos otros, han realizado versiones de la obra con arreglos para danzón, guaracha, son – montuno y hasta en forma de twist.
La música de algunas de sus creaciones aparece insertada en películas tanto producidas en Cuba como en el exterior, entre estas: Amor y Pecado (Jacobo Basura) y Lazos de oro (Los Espejuelos), en México y Con el diablo en el cuerpo (La Ola Marina) en Argentina.
Más de un centenar de obras registradas, muchas de ellas inéditas y en espera de ser defendidas por jóvenes y consagrados boleristas y soneros, han quedado como el más fidedigno legado de Virgilio González Solar.
El 14 de Octubre de 1985, este prolífero y modesto autor dejó de existir pero la obra y el recuerdo siempre trascienden al estado corpóreo de los vivos para transitar el intangible camino de la memoria popular. Es el querer el más sutil de todos los enigmas humanos…descubiertos para la eternidad por Virgilio González Solar.

