
El fraude es reprochable en cualquiera de sus formas de expresión, desde la más simple, hasta la más sofisticada. Foto: www.cnctv.icrt.cu
Desde afuera uno se imagina que es imposible que se filtren las pruebas de ingreso a la Educación Superior. Las pruebas de ingreso en Cuba son palabras mayores, son la meca de la meca de los exámenes, son el borde de un precipicio o la cúspide de una montaña; son la puerta que se abre o se cierra a la universidad.
Cientos de miles de aspirantes ocupan preciosas horas de sus vidas a prepararse para los exámenes obligatorios de Matemática, Español e Historia, harto temidos, con fama de complicados y que en los últimos años han dejado al campo a quienes los subvaloran.
Las pruebas de ingreso casi paralizan por meses a quienes se involucran en ese proceso, desde los propios estudiantes, padres, profesores, escuelas, universidades, comisiones de ingreso y los Ministerios de Educación y Educación Superior.
Elaboradas por un selecto personal, la impresión, manejo y distribución de las pruebas de ingreso ocurre bajo el más estricto control. Sin embargo, al parecer, no queda mecanismo infalible para el fraude, un mal que extiende sus brazos tentadores, envolviendo a su paso a funcionarios y profesores inescrupulosos y a estudiantes incapaces.
Desde hace unos días corría el rumor en la vida real (la calle) y virtual (Internet) de la posible filtración de las pruebas de ingreso en La Habana. El bloguero cubano Carlos Alberto Pérez Benítez, autor del blog La Chiringa de Cuba, decía en un post tener pruebas tangibles de la filtración de los exámenes desde días antes de su aplicación.
Publicó además el comentario de una madre afectada y en otro post del 16 de mayo presentaba una copia del examen de Español filtrado. En las opiniones vertidas en el blog, otros cibernautas confirmaban el rumor, que además se abrió paso en las redes sociales, sobre todo en Facebook, con su poder aglutinador.
Hoy se confirman los rumores y es noticia en Cuba el fraude masivo ocurrido durante la aplicación del examen de ingreso de Matemática en la capital cubana. Las autoridades del Ministerio de Educación anuncian la anulación de los resultados y la justa aplicación de una nueva prueba el próximo 26 de mayo.
La nota del Ministerio de Educación explica ampliamente el procedimiento seguido tras las primeras denuncias y los cambios realizados sobre la marcha para garantizar que no ocurriera lo mismo con los exámenes de Español e Historia, que al parecer también se filtraron en la capital.
Tras varias investigaciones, y de acuerdo a los resultados obtenidos en el resto de las provincias, se comprobó que los exámenes solo se filtraron en La Habana, donde las excelentes notas de Matemáticas contribuyeron a confirmar las sospechas.
Para nadie es un secreto que en Cuba se comete fraude en los distintos niveles educacionales y que este es un tema de permanente preocupación y ocupación para profesores y estudiantes, que lo combaten de acuerdo a sus posibilidades, solucionando casos puntuales.
El fraude es reprochable en cualquiera de sus formas de expresión, desde la más simple, hasta la más sofisticada. Pero cuando además de a los alumnos, involucra a educadores (como es el caso), el fraude resulta inadmisible, porque es un síntoma certero de decadencia y podredumbre.
¿Cómo sucedió tamaño fraude? La nota lo explica y además aclara que se sigue investigando y nadie quedará impune.
Detrás del fraude siempre está en primer lugar la falta de valor humano de quienes lo cometen, lo permiten o lo toleran. Pero este suceso deja una enseñanza esencial, y es que hoy no se puede combatir el fraude con las mismas armas de antaño.
El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información hace que cada vez sean más sofisticados y asequibles los mecanismos para cometer fraude, incluso fraudes a gran escala. Hoy toda prevención es poca.
La medida tomada por el Ministerio de Educación Superior y la Comisión de Ingreso Nacional, aunque a priori pueda parecer injusta para quienes aprobaron sus exámenes sin haber tenido nunca acceso a ellos con anterioridad, es la única posible.
Una nueva prueba, que ojalá no sea tan fuerte que haga pagar a justos por pecadores, es la solución para que las aguas tomen su nivel y aprueben al final quienes lo merecen. Nadie puede olvidar que de los resultados de esos exámenes depende el otorgamiento de las carreras y el futuro de muchas personas.
A los cubanos la noticia nos apena. Pero entendemos que el reconocimiento oficial y público de un fraude de tamaña magnitud y tan negativas connotaciones constituye un paso de avance en las políticas comunicativas de los ministerios cubanos y una ganancia para la prensa cubana.
Lo que para muchos puede parecer una muestra de debilidad de nuestro sistema educativo, habla a las claras realmente de su fortaleza, de su integridad y de la posición intransigente ante la mentira. Es una evidencia sin par de transparencia revolucionaria.
Reconocer que hubo fraude en las pruebas de ingreso a la Educación Superior en Cuba es una lección social, y a nuestra sociedad le hacen falta lecciones como estas, que hagan despertar la vergüenza nacional y pongan un pare enorme al fraude y a otros males que nos afectan.
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Es una exageración decir que fue masivo. La prueba es que los % de aprobado fueron casi iguales que el año pasado.
Con todo lo otro concuerdo… candela a los fraudulentos
Tiene toda la razón… no fue masivo… aunque sí significativo…