Cómo ser feliz

La bondad. Diseño: Gilberto González García

La bondad. Diseño: Gilberto González García

Hay muchas cosas que pueden hacer feliz a un ser humano, de acuerdo con su naturaleza, sus creencias y su personalidad, pero hay cosas que crean una felicidad ficticia y hasta en ocasiones morbosa.

Sin embargo, existen muchas conductas y acciones que nos llevarán a una verdadera y profunda dicha; la fórmula mágica es: f=b+u+a+r, es tan sencilla como la famosa ecuación de Albert Einstein que enuncia la Ley de la Relatividad, pero a la vez tan compleja y de tanto alcance como ella.

¿Cuál es el significado de cada uno de los elementos que la integran? Muy fácil, la f, por supuesto, representa a la felicidad, la b a la bondad, la u es la utilidad, la a sirve para determinar la amabilidad y la r el respeto.

Pero, al igual que la fórmula del genial físico, esta puede resultar un poco complicada para su comprensión, por eso, amigo lector, daremos algunos detalles.

La bondad, todo el mundo sabe lo que es, aunque muchos no la practiquen. Por ejemplo, en los asientos del ómnibus reservados para madres con niños de brazos viaja un hombre joven y fuerte y una señora muy mayor con un bastón, cuando accede al vehículo una madre con su hijo. La señora debe levantarse, a fin de cuentas ese asiento no es reservado a ancianos ni minusválidos, sin embargo, el joven observa sin inmutarse. Entonces otra dama que viaja en un asiento de los no reservados se levanta para que se siente la señora mayor. Ahí están los ejemplos claros de bondad y falta de ella.

Según el diccionario, la bondad es la inclinación natural a hacer el bien, y, aunque puede venir como accesorio de la persona cuando nace, si no se enseña desde la infancia se pierde.

La utilidad también deja en la persona una sensación de bienestar infinito. Ser útil es mejor que ser opulento, una buena acción es más valiosa que mucho dinero y cuando somos útiles en cada momento y en cada acción de nuestra vida crecemos hasta convertirnos en gigantes.

La amabilidad está estrechamente ligada a la bondad, porque no solamente se es amable al desear buenos días, buenas tardes o buenas noches cuando llegamos a un lugar o nos retiramos; eso es casi una rutina que, sin embargo muchos olvidan practicar. Dar las gracias, pedir permiso, tratar a los demás con cortesía, ser paciente y tolerante, son signos de amabilidad, pero también ser solidario, ayudar a quien lo necesite.

En cuanto al respeto, es también un concepto muy amplio, pero para esta reflexión nos centraremos solamente en el aspecto que tiene que ver con no molestar a los demás.

En este sentido hay varias cuestiones que podemos tener en cuenta, como escuchar la música en un nivel adecuado de forma que no invada las casas de los vecinos, no interrumpir el paso al resto de las personas, no provocar ruidos sin una causa muy justificada, no generar olores desagradables, no arrojar desperdicios en lugares inadecuados… en fin, todas esas cosas que sabemos que están mal hechas, que perjudican al prójimo y sin embargo muchas veces no evitamos.

Sume usted a su vida bondad, utilidad, amabilidad y respeto y obtendrá como resultado la verdadera felicidad.

Molestando al prójimo con la música demasiado alta. Diseño: Gilberto González García

Molestando al prójimo con la música demasiado alta. Diseño: Gilberto González García

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