Economizar recursos humanos

Foto: Ecured

Foto: Ecured

Nadie podrá tildarme de loca si digo que los recursos humanos también se pueden economizar. Y no hablo de explotar a los trabajadores, haciéndoles laborar de más por menos dinero ni mandarlos a la calle, sino de manejarlos con inteligencia para que rindan lo que deben.

En momentos en que Cuba está enfrascada en un proceso de reordenamiento económico, vale la pena reflexionar sobre recursos humanos. Y es que a veces se tiende a confundir ahorro por concepto de recursos humanos con reducción de plantillas. Y aunque esta es una manera, no es la única ni la más efectiva, solo la más fácil.

Las plantillas infladas por supuesto que necesitaban desinflarse y es un proceso, que con mejor o peor balance, se llevó a cabo en todo el País en 2012.

Sin embargo, muchos no entendieron que ahorrar en recursos humanos no significaba solo dejar disponibles a personas, sino eliminar todos los puestos innecesarios, con lo que, a la vez, se elevaría la productividad del trabajo, imprescindible para incrementar el salario medio, algo que los cubanos queremos y necesitamos.

Pero después de haber desinflado “oficialmente” plantillas en muchos organismos, en realidad la productividad del trabajo no se ha incrementado lo suficiente a nivel nacional. La pirámide continúa invertida, hay más personas en el sector de los servicios que en el productivo y los recursos humanos no rinden al máximo.

Algunos trabajadores consideran que el proceso de disponibilidad laboral se hizo de una manera mecánica, para cumplir en por cientos y no con la conciencia real de la necesidad de economizar. Así que, pasado ese momento, todo volvió al estado anterior y a esta altura de 2013 en algunos centros persisten plantillas infladas. El colmo es que existen organismos donde hay más jefes que trabajadores.

Pero hablaba de ahorrar recursos humanos, que es mucho más que dejar disponibles a trabajadores. En ese ahorro incluyo a la estructura organizacional de la entidad, en la cual, de acuerdo a su objeto social, no debe haber personas de más.

Además, se suma una planificación del trabajo que haga que todos cumplan sus tareas y su jornada, y no que unos estén hasta el tope de obligaciones, y otros pasen el día de pasillo en pasillo y de chisme en chisme.

Por ahí comienza el ahorro de recursos humanos. Pero también incluye crear un buen ambiente laboral, con una adecuada atención al hombre, que posibilite que los trabajadores rindan al máximo. Está comprobado que donde te sientes bien, trabajas más. Y lo más importante, no piensas en irte.

La otra parte del ahorro de recursos humanos tiene que ver precisamente con evitar la deserción. Es algo muy difícil de lograr en centros donde el salario, a lo mejor, no resulta tan atractivo, pero se sabe que las personas a la hora de elegir trabajo no solo piensan en dinero, sino en la satisfacción personal y las condiciones laborales.

Anda muy mal la entidad que invierte años en la preparación de un profesional y después lo deja irse, para comenzar a formar a otros, que le costarán más y que tal vez, si no cambian las condiciones, también se irán algún día.

Gestionar los recursos humanos es un proceso de planificación inteligente que consiste en tener en cada puesto al personal idóneo y no al hijo del amigo, a quien no protesta o a aquel que llegó primero. Pero se trata también de eliminar trabas que limiten la capacidad.

Ahorrar recursos humanos comprende, en fin: planificar, proteger, atender, superar, estimular, evaluar y también, ¿por qué no?, decantar.

Y esta no es una responsabilidad de los departamentos de Recursos Humanos, sino de cada directivo, que debe entender que una entidad es un todo orgánico, donde todo tiene que ver con todo y donde es imposible ahorrar si no se economizan también los recursos humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *