La familia y los preparativos ante un nuevo curso

Foto: Cubahora

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Después de la primera quincena de agosto comienza en la gran mayoría de los hogares un movimiento inusual porque se acerca un nuevo curso escolar y la familia quiere que todo esté listo para ese día.

Conseguir las tallas adecuadas de los uniformes, el arreglo en el caso que lo requieran, así como otros detalles que se deben de tener en cuenta, constituyen preocupaciones lógicas de esos días antes de que llegue la fecha tan esperada.

Sin embargo, en los últimos años se ve la tendencia de muchos padres a realizar enormes gastos en artículos que se utilizan con frecuencia en las escuelas y se adquieren en las tiendas recaudadoras de divisas, aunque actualmente en estas se compren a igual precio en las dos monedas que circulan en el país.

Por ejemplo, está el merendero para guardar como dice su nombre la merienda y el agua, la cartuchera para los lápices, gomas y otros artículos. A lo que se añaden la mochila, las medias y los zapatos.

Lo curioso de lo expuesto anteriormente es que a pesar de no estar rotos, ni gastados, se les compran cada curso y se ha hecho una obligación que se lleven nuevos.

Tal actitud de los mayores incentiva en los más jóvenes el consumismo, y fomenta, además, la idea de obtener las cosas con facilidad sin valorar el esfuerzo y el sacrificio que hay que hacer la mayor parte de las veces para comprarlas.

No todos pueden hacer tal inversión, por lo que sus hijos irán a la escuela a un grado superior o una nueva enseñanza con los mismos zapatos y medias que la etapa anterior, y no se sentirán bien al ver que sus compañeros de aula si los llevan de estreno cada septiembre.

La educación de los hijos debe de abarcar también estos aspectos; enseñarles que lo importante es llevar el uniforme, la pañoleta aquellos que la usen, las medias y los zapatos impecables, sin importar si son nuevos o usados.

Prioritario será también ver a los maestros y amigos después de las vacaciones, la novedad de los nuevos libros que les entregarán ese día y las asignaturas que tendrán en el grado que estudiarán.

Hay que recordar que el estado cubano le garantiza a cada estudiante todo lo necesario para que desarrolle con calidad y eficacia el proceso docente educativo.

La escuela iguala a todos los alumnos y propicia que reciban las mejores clases de sus maestros. La diferencia solo será válida cuando unos se afanen más que otros por adquirir mayores conocimientos, y que los padres se preocupen más o menos por la educación de los hijos, y el vínculo con la escuela. Así ha sido, es y será.

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