La mala suerte de lidiar con los chapuceros

chapuceriasLos chapuceros están presentes en múltiples sectores de la sociedad, como son los servicios y en estos se encuentran una inmensa lista como son los zapateros, dependientes de bodegas, tiendas y otras entidades. Opuesto al chapucero es aquel que se toma las cosas en serio y se proponer hacer su labor con calidad, atractiva, útil y hermosa.

Puede uno hacer una semejanza con los muñequitos que se transmiten por la televisión y que tanto gustan a los niños y adultos, por los errores que cometen para llegar al final de un objetivo que siempre les queda sin beneficios y lleno de faltas.

¡Por cierto, cuántos ejemplos de chapucería vemos a diario a nuestro alrededor. Se pueden mencionar algunos para darse cuenta de cómo afectan a otros las acciones de los chapuceros y estar al tanto de ellos sin perderlos de vista!

Entre estos están los empleados de aquellas entidades donde se solicitan documentos legales para diferentes trámites, que a veces obligan a las personas a asistir varias veces a esos lugares por errores reiterativos en nombres, apellidos, parentesco y otras causas.

Si usted revisa en su memoria, seguramente recordará a través de su vida, un buen número de personas de este tipo que por las chapucerías que hizo, no lo olvidará jamás.

Conozco a alguien que estuvo todo un mes consumiendo azúcar con granos de arroz porque el dependiente de su mercado no limpió la pesa que antes utilizó en pesar el preciado cereal a otro cliente.

Este tipo de persona se manifiesta también en el propio hogar cuando lo limpian y dejan atrás el polvo y las basuras, porque pasaron por alto que lo primero es barrer.

El chapucero es como el impuntual que deja ingratos recuerdos. Ahora abundan más, sobre todo, cuando se proponen ganar dinero a toda costa por lo que improvisan determinados oficios y usted los ve que arreglan  sombrillas, zapatos, cosen ropa, pero se olvidan de la calidad. Para ellos no hay nada imposible, se hace y no importa cómo quede.

El chapucero no es bienvenido entre los cuidadosos, y aquellos que apuestan porque su trabajo quede bien, que por suerte es la mayoría.

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