La informatización de la sociedad cubana, es una de las posibles brechas por las que apuesta el nada bondadoso imperialismo de los Estados Unidos de América, para apoderarse de la mayor de las Antillas, pues lo que para otras latitudes resulta natural, en Cuba se convierte en un asunto de seguridad nacional.
Recordemos que utilizando dispositivos como Wifi y Bluetooth se logró la movilización mundial por un cambio Global el 15 de octubre de 2011, y un mes atrás se realizó la concentración de protesta, Ocupa Wall Street; aquí la comunicación online permitió la llegada al distrito financiero de Nueva York, de 90 mil personas.
O la concentración del millar de caminantes ante la Puerta del Sol en Madrid para denunciar el caso omiso del Gobierno hacia las zonas rurales y formular el método asambleario para la propuesta y difusión de ideas.
Para los gobiernos norteamericanos es una obsesión convertir a Cuba en un estado libre asociado, a la usanza de Puerto Rico, y si antes fue con la intervención en la guerra contra España, o imponiendo la Enmienda Platt, o con el tratado de bases navales y carboneras, hoy la cuestión pasa por tan solo un mensaje que llega a su teléfono móvil o a su computadora personal con el agregado de “envíalo a más amigos”.
El asunto está sobre la mesa de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos y reconociendo lo positivo que resultan las negociaciones para las dos naciones, no olvidemos la política injerencista del buen vecino.
Summers Wells no llegó a La Habana en abril de 1933, para apoyar el movimiento popular contra Machado, sino para paliar las diferencias a favor de los intereses norteamericanos y los de la “zacarocracia”* antillana.
Lo que para otras latitudes resulta obvio, para Cuba, créalo, se vuelve un asunto de interés nacional, por eso para los cubanos y sobre todo para los jóvenes, mayores usuarios de las novísimas tecnologías de la información, estas deben ser usadas también para salvaguardar la gloria que se ha vivido.
*Aristocracia azucarera (N.E.)

