Tener un automóvil en Cuba…

Venta de autos en CubaAlexis se desempeña como enfermero intensivista en un conocido centro hospitalario de la capital cubana. Él regresó hace poco más de un año de un país africano, donde permaneció durante 36 meses, como otros miles de profesionales de su gremio y de otros sectores del país, prestando los llamados servicios técnicos profesionales, que sustentan, actualmente, en buena medida, el Producto Interno Bruto (PIB) de la Isla, mediante la economía del conocimiento, una verdadera fortaleza de un país que dedica una buena parte de su gasto social a la educación.

Alexis recibió, como otras decenas de colegas, una carta oficial de autorización para adquirir un automóvil, a manera de estímulo, tras el término de su misión. Pero Alexis está muy preocupado a partir de una medida que entró en vigor en Cuba el tres de enero de 2014, a partir del Decreto Número 320 del Consejo de Ministros, que en su reunión del 18 de diciembre de 2013, puso luz verde a nuevas regulaciones para la venta liberada de vehículos de motor, de forma minorista, según la Gaceta Oficial Número 46.

Aunque Alexis y quienes estén en su lugar, tendrán prioridad para la compra de vehículos por poseer actualmente cartas de autorización, las cuales “quedan sin efecto” a partir de la entrada en vigor de las nuevas normas, de acuerdo a lo dispuesto, el primero y otros de sus similares sienten mucha inquietud, ante los altos precios establecidos en las entidades comercializadoras del país, lo cual ha generado una catarata de opiniones entre favorecidos o no por dichas regulaciones, resultantes de “meses de estudio”, para eliminar un mecanismo considerado inadecuado, obsoleto y burocrático, que generó un mercado informal de venta de vehículos paralelo a la “empresa comercializadora establecida”, convirtiéndose “en una fuente de especulación y enriquecimiento”, lo cual generó “inconformidad e insatisfacción”.

En mi columna radial “A título personal”, que habitualmente se trasmite por las revistas informativas Primera Plana e Impactos, de la emisora COCO, “El Periódico del Aire”, consideré, en su momento, dicha medida como un giro de timón en la política económico-social en curso, consistente en la aplicación de 313 reformas (Lineamientos) aprobados en el Sexto Congreso del Partido, en abril de 2011. Con dicha medida, Cuba empezaba a viajar por la senda opuesta a la discrecionalidad, sujeta a las circunstancias y a las dañinas coyunturas, un paso digno de saludar, como comenté entonces.

Pero como opina Alexis, los altos precios establecidos en las tiendas comercializadoras de vehículos de motor, resultan realmente prohibitivos, para profesionales y otros ciudadanos, que merecieron, en su momento, una carta de autorización para adquirir un vehículo, con el dinero obtenido prestando estimables servicios a la Patria en el exterior e interior de la misma. Sin embargo, algunos, como es el caso de Alexis, se han quedado “colgados de la brocha”, como solemos decir en la Isla, porque ahora “la cuenta no les da”, para materializar el sueño de tener un automóvil. Su situación difiere de los llamados “nuevos ricos”, lícitos y opacos, aunque también para ellos la jugada no está fácil con el tema precios.

Y cuesta aún más tener un automóvil en Cuba, porque el pago es al “cache”, moneda en mano, lo cual se agrava todavía más, porque la banca de la Isla no ofrece créditos para ese fin, y los que concede hasta ahora a personas naturales autorizadas es en moneda nacional (CUP), y como se conoce la comercialización de vehículos motor se hace en pesos convertibles (CUC). Recuerdo a los internautas menos informados sobre la realidad cubana, que en el país, desde hace varios años existe una dualidad monetaria, uno de los problemas macroeconómicos que está en el centro de las reformas emprendidas en 2008, y en una primera etapa, la unificación monetaria se emprenderá por la esfera empresarial, como han expresado las máximas autoridades del país.

Para que se tenga una idea de lo que he planteado, hasta aquí, sobre los altos precios imperantes en la venta liberada minorista de vehículos de motor, me di a la tarea de hacer algunos cálculos, que me permiten apreciar que no hubo un estudio previo de mercado, para valorar el comportamiento de la oferta y la demanda, y si se realizó, el asunto merece ser reconsiderado. No opino que el mercado informal pudiera ser asumido, acríticamente, sin que mediaran otras consideraciones, para tomarlo como un referente, y establecer así los precios bien inflados que ahora imperan en la referida actividad comercializadora.

Sería bueno reparar a quienes corresponda en las siguientes deducciones: con los más de 263 mil 185 pesos convertibles (CUC) que cuesta un Peugeot 508 de 2013, un potencial cliente pudiera adquirir 12 vehículos de la marca Hyundai ATOS de 2009, cuyo costo es de 21 mil 450 CUC, y le restarían más de cinco mil 700 pesos convertibles, para otros fines.

Así las cosas, la posibilidad de crear un fondo financiero para la recuperación del transporte público, con las utilidades de la venta liberada de vehículos de motor, tal como aparece en la Gaceta Oficial correspondiente, se me antoja bien distante, y los 88 millones de cubanos que se dejaron de transportar por ómnibus urbanos en el pasado año 2013, serán mucho más en este 2014. Alexis como amante de la tierra que lo vio nacer, quisiera para él y los suyos, que esta historia tuviera un final feliz, en el orden individual y colectivo, aspiración que también comparte este periodista.

5 thoughts on “Tener un automóvil en Cuba…

  1. Lazaro Torres

    El articulo que ha publicado es el mas objetivo que he podido leer sobre este tema. cohincido plenamente con usted en los planteamientos que hace.

    Tambien lei el articulo de Yirmara, pero ella se concentro mas en los supuestos ilegales negocios detras de las cartas que segun el estado era el 30% de los carros vendidos, perjudicados hoy por la medida.

    Agradecido por su articulo​

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  2. yirmara

    Muy buen punto, colega… hay quienes han sacado cuentas… por ejemplo, que un médico tendría que ir a 6 misiones y ahorrar mucho para poder comprar un auto… o que un trabajador estatal tendría que vivir una docena de vidas para poder comprar un carro… en fin… le apoyo totalmente. Saludos,
    YIRMARA

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