Un Día Internacional de los Derechos Humanos muy contradictorio

Diseño: Gilberto González García

¡Qué contradicción! Este 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, le será entregado el diploma de presidente de la República de Brasil a Jair Bolsonaro, quien, aún mucho antes de ocupar ese cargo, ha sido el causante de un gran desastre humanitario en ese país, al sabotear el programa Más Médicos.

Para colmo, en esta fecha, se cumplen 120 años de la firma del Tratado de París, mediante el cual los Estados Unidos y España frustraron la victoria independentista de Cuba, lograda en 30 años de enormes sacrificios y al costo de miles de muertos, y transformaron el sueño martiano, en la pesadilla de una semicolonia disfrazada de república.

También, desconocieron todos los derechos, empezando por los civiles y políticos, de los habitantes de Puerto Rico, Guam, Filipinas, convirtiendo a esas colonias españolas en colonias norteamericanas.

Luego, las grandes potencias capitalistas han usado el loable esfuerzo reflejado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como una herramienta para despojar a la gran mayoría de la humanidad de todos sus derechos, incluso, el de soñar con sus derechos.

Para colmo, nos han querido robar hasta la frase “derechos humanos”, que estuvo al borde de convertirse en un anatema, prohibido para las bocas y las plumas de los revolucionarios.

De facto, hacen lo imposible por robarnos el humano derecho a expresar nuestros pensamientos mediante el monopolio y la perversión de los medios de comunicación.

Así llegamos a este 10 de diciembre, un Día Internacional de los Derechos Humanos en que Brasil verá ocupar la silla presidencial a un ultraderechista, admirador de sangrientos tiranos, un misógino capaz de decirle a una colega congresista, en público, “no te violo porque no te lo mereces”.

Un jefe de Estado quien ha declarado que prefiere a un hijo muerto antes que homosexual, que desprecia los negros y cree en la inferioridad de las mujeres.

Un presidente capaz de privar a 30 millones de sus ciudadanos de la asistencia médica, solo por complacer a otro mandatario xenófobo, racista, misógino y enemigo de Cuba, quien hoy ocupa la Casa Blanca.

Vaya forma de celebrar el aniversario 120 de la traición y el despojo formalizado en el Tratado de París.

Pero Cuba se ha librado para siempre de sus cadenas y se mantiene firme frente a agresiones, guerra económica, subversión y campañas mediáticas, y los demás pueblos esclavizados también lo lograrán y tendrán derecho a edificar sus derechos humanos y a defenderlos.

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