
tocar madera
Este comentario se refiere a una costumbre que surgió hace varios siglos antes de nuestra era y sirvió para rendir culto a los árboles.
¡Imagínense rendirle culto a un árbol! ¿Eso de “tocar madera” no será superstición?
Pues bien, según el diccionario, superstición es la desviación del sentimiento religioso a cosas falsas, que nos pueden hacer daño, pero tocar madera no debe hacernos daño alguno.
Esta costumbre equivalente a un llamado a la buena suerte, procede de los pueblos célticos de Europa y es tan antigua como la humanidad misma.
Los árboles eran considerados representantes de los dioses en la Tierra y cuando había enfermedades o plagas y también antes de librar una contienda se recurría a ellos en busca de protección.
Luego el druida o sacerdote acudía a “las ramas sagradas” y efectuaba un ritual, el cual incluía tocar madera, tal como lo hacemos en la actualidad.
¿Quién negará que en algún momento de su vida tocó madera?
Lo cierto es, que nadie ha podido confirmar la eficacia de ese hábito costumbrista y milenario, pero de que los árboles tienen el poder de salvarnos, que no le quepa duda a nadie.
Si no, investiguen el beneficio que aporta una arboleda en cualquier latitud donde habite o de una vuelta por el pulmón verde de La Habana donde cohabitan diferentes variedades de plantas que logran espacios milagrosos.
De seguro compartirá el criterio de que sembrar árboles proporciona muchísima buena suerte, ¡ah! y de paso, no dejamos de: Tocar Madera.



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Mil gracias al autor de éste fabuloso artículo, no sabía que la simple costumbre mítica que tenemos algunos cubanos de tocar madera, era un ritual que tiene su génesis en los pueblos célticos europeos