Para el médico Anel Facundo Serrano Carde, responsable de Torre 1 de zona roja en el centro de aislamiento Fermín Valdés Domínguez, en el municipio Cotorro, ser un valiente de estos tiempos es un privilegio que le permite la salud cubana.
Con solo 30 años de edad y aun residente de la facultad de Medicina del hospital Miguel Henríquez de La Habana, las horas de esfuerzo y desvelos en atención a pacientes positivos a la Covid 19, engrandecen su valía y espíritu humanista de salvar vidas.

“Nosotros llevamos a cabo un protocolo sanitario que utiliza el interferón alfa recombinante, y otros que ayudan a mejorar la médula y el tino”, apuntó el galeno.
Explicó, además, que esta enfermedad ataca sobre todo al sistema inmunitario, y si se hidrata adecuadamente al paciente, se empieza a liberar toxina y en cinco días la persona puede estar sana, explicó Facundo Serrano.
“Al ver la recuperación de los convalecientes tras tanto esfuerzo, siento orgullo y responsabilidad”, comentó el joven médico.
“Es una grandeza poder estudiar una carrera tan fabulosa, que me permite acompañar a personas que necesitan de cuidados, aliento y del aporte de mi experiencia en una institución hospitalaria como esta”, dijo Serrano Carde.
Para este valiente, dar un alta médica es una gran satisfacción y respeto por el Sistema de Salud Cubano, que pese al bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, nunca renunciará a lo más preciado, el bienestar y la salud de su pueblo.

