La crianza de palomas como deporte es una tradición que tiene raíces fuertes en Cuba.
Desde los tiempos de la colonia española estas aves eran empleadas como medio de comunicación entre territorios lejanos, debido a la inexistencia de los mecanismos para este fin que en estos momentos se conocen.
Entonces, solo conocían la vía marítima y terrestre para la mensajería, de ahí que las palomas se adueñaban del cielo para llevar la correspondencia de un lugar a otro.
El joven habanero Luis Blanco Pereira se inició desde muy joven como colombófilo y ha transmitido este amor por las aves a sus pequeños hijos.
Actualmente, Blanco Pereira los lleva a las competiciones entre criadores de diversas edades, para ver qué paloma resulta la más rápida y resistente.
Entre otras vivencias comparten el orgullo de que sus palomas sobrevolaran en los desfiles realizados en la Plaza de la Revolución.
Escuche sus declaraciones en el siguiente audio:
Más detalles del intercambio que se establece entre padre e hijos, en pleno ejercicio con las palomas, a través del siguiente video:

