Pequeña, delgada y menuda fue, de adolescente, Alina Aldana Durán.
Ésta ahora madura y corpulenta mujer soñó ser militar, en cambio, la vida la llevó hacia otros quehaceres profesionales, que empoderaron a aquella muchacha de origen humilde.
Caracterizada por su persistencia y sólida voluntad escaló cada una de sus metas estudiantiles: primero se hizo Técnico Medio y más adelante, en la universidad se graduó como licenciada en Economía. Paralelo a sus estudios superiores atesoró los primeros éxitos laborales a la luz de los cuales, con la necesaria experiencia, se convirtió en auditora.
Según su sentir, el traslado desde la provincia de Holguín hacia La Habana y el reto de asumir la labor como jefa de grupo de supervisión y control en la Unión Eléctrica de Cuba, contribuyeron
significativamente a su madurez personal y profesional.
De gran impacto para ella resultó el trabajo como auditora durante cerca de 15 años en la Empresa Eléctrica de La Habana, posición profesional que desempeñó cosechando lauros al unísono como presidenta de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC) a nivel de la empresa.

Dichos resultaros le merecieron la condición de miembro de honor de esa organización, participando en los Encuentros anuales de Economistas, desde la base hasta el nivel central, e incluso, logrando llegar a los eventos internacionales sobre Economía y Globalización con sede en el Palacio de las Convenciones.
Mientras todo lo anterior acontecía en el marco laboral, su hiperactiva personalidad y sentimientos revolucionarios se canalizaban, además, en su comunidad de residencia ubicada en el reparto Frank Debeche, del periférico municipio habanero de Guanabacoa.
Desde esta demarcación se consolidó como dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), vías por las que accedió a la responsabilidad de presidenta de la Comisión Electoral de su circunscripción, con un desempeño notable.
Lejos estaba Aldana Durán de imaginar que justo cuando se acercaba a su edad de jubilación, con un quehacer laboral sólido y exitoso, la vida la colocaría ante un nuevo y diferente reto, el cual aceptó en correspondencia con sus convicciones y compromiso político.

Asumió, entonces, el primero de julio de 2019 la tarea profesional como presidenta del
Consejo Electoral Municipal de Guanabacoa, labor que desempeña con buenos resultados hasta la actualidad.
Se trata, en su criterio, de una experiencia inédita para ella, pues por primera vez se enfrenta a la exigencias de ser cuadro profesional principal de una peculiar institución caracterizada por la ética, el apego a los preceptos establecidos en la Constitución de la República de Cuba y la verticalidad de su funcionamiento.
Aldana Durán confiesa sentirse una mujer afortunada por la realización profesional, a lo que suma una familia armónica, integrada por su hija, sus dos nietos, los hermanos y sobrinos.
Un agradecimiento especial tributa esta mujer habanera a su madre, quien ya cumplió 87 años y se mantiene fuerte, en plenitud de facultades físicas y mentales, y es la persona que ha constituido su válida retaguardia para convertirse en una mujer empoderada, gracias a la Revolución de José Martí y de Fidel Castro.

