13 de agosto de 2021

Análisis tras Tokio 2020: ¿Por qué dejaron competir a Yorgelis Rodríguez?


Antes de analizar el suceso que motiva estas líneas, prefiero recordar la conversación sostenida recientemente con Lázaro Betancourt Mella, relacionada con la pregunta que sirve de título al texto.

El vallista corto Anier García, entonces un joven prometedor, había clasificado para la final del Campeonato Mundial de 1997, que se escenificaba en Atenas, pero una lesión lo había atrapado.

Por supuesto, el muchacho deseaba participar de todos modos, y la dirección de la delegación no lo permitió. Había que preservarlo: ante todo porque el atleta debe estar por encima siempre de las medallas. También debido a que se exponía el futuro de una gran promesa. Era la decisión correcta basada en ambas visiones.

La vida le dio la razón: Anier tres años después se coronó en los 110 con vallas de los Juegos de Sydney con 13 segundos exactos, y logró un bronce con brillo dorado en Atenas 2004 con 13.20. Por cierto, en los torneos del orbe de 1999 y 2001 consiguió el premio de plata.

Foto: Reuters.

Reitero la pregunta: ¿por qué dejaron competir a Yorgelis Rodríguez en los 100 metros con obstáculos de las pruebas múltiples en Tokio 2020? Su actuación terminó en un tropiezo con la primera valla. Se fue en una silla de ruedas.

Si ella quería actuar debido a su amor al deporte y a su combatividad, el entrenador y quienes están al frente de la delegación tenían que impedírselo, por las mismas causas señaladas en el caso de Anier.

Tampoco debió ni siquiera iniciar el último brinco como hizo la joya del salto largo Juan Miguel Echevarría, en un intento imposible frente al resultado del griego. Adiciono: hubo no pocas lesiones en la selección cubana de atletismo y deben ser analizadas.

En relación con el cuidado de las lesiones, recuerdo este episodio recordado por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y publicado en el libro Fidel y el Deporte, de Mario Torres de Diego:

“Yo conozco más de Iván porque lo fui a ver al hospital más de una vez cuando tuvo una tremenda ruptura de unos músculos esenciales para el salto y hubo un terrible error de un médico autosuficiente y un entrenador, yo diría que totalmente irresponsable.

“¿Saben por qué? Por qué se pusieron ellos a curarlo sin un examen profundo de la lesión, y tardó 11 días en realizarse la operación de Iván Pedroso, ¡11 días!, cuando los músculos se acortan y se engarrotan.

“Si Pedroso no sufre aquella lesión y no lo tienen tanto tiempo sin atender debidamente, hace rato que habría llegado a los nueve metros. Sin aquella lesión, Iván salta más de nueve, salta 9.20, 9.25, ni se sabe lo que habría saltado, porque tiene la voluntad necesaria y condiciones excepcionales” (28 de septiembre de 2000). Ojalá sirvan estas lecciones sobre el tema.

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