Ya se ha reiterado en varias ocasiones, sobre la COVID-19 quedan múltiples incertidumbres por despejar.
De hecho, a principios de año, el Dr. C. Daniel González Rubio -del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK)-, explicaba en el programa televisivo Mesa Redonda: “estamos hablando de una enfermedad de la que aún desconocemos más que lo que conocemos. Los primeros egresos, alrededor de inicios de abril de 2020, apenas tienen unos nueve meses de recuperados. Es muy poco tiempo para sacar conclusiones (y) hacer una descripción efectiva de esta etapa”.
Sin embargo, más de un año después de reportado el primer caso en el país, hay algunas certezas sobre la mesa, las secuelas de la enfermedad son una de ellas.
Los resultados de un estudio efectuado por el IPK evidenciaron que las secuelas neurológicas son las más comunes en los pacientes egresados de la institución.
Ansiedad, depresión y problemas relacionados con el sueño son algunos de los padecimientos que más se han manifestado.
Al mismo tiempo González Rubio informó que una de las investigaciones que desarrolla el instituto, la cual estaba liderada por médicos que trabajan en zona roja, ha demostrado que incluso tres meses después del alta, los pacientes recuperados declaraban la persistencia de algunas sintomatologías.
Por otra parte, la doctora Lissette del Rosario López González, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública, ha declarado que resulta frecuente encontrar afectaciones psicológicas, cardiovasculares, neurológicas, renales, intestinales y pulmonares en los pacientes en edad pediátrica ya recuperados.
En concordancia con lo expuesto por los galenos cubanos, la Organización Mundial de la Salud ha alertado que “la COVID-19 en ocasiones puede dar lugar a una enfermedad prolongada, incluso entre los jóvenes adultos y los niños sin condiciones médicas crónicas subyacentes”.
Todo ello reafirma lo que también se ha insistido con vehemencia: Es vital mantener todas las medidas para evitar el contagio. Aunque las vacunas son la máxima protección contra la enfermedad, estas, por si solas, no son suficientes

